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María Conchita Approves

Yo no quería ser feminista

Por María Conchita

Un día, hace unos cuantos años, me di cuenta que era feminista. Yo venía del «ni machismo, ni feminismo, igualitarismo», así que cuando me di cuenta que era feminista sentí en primer lugar una vergüenza enorme; ¿Cómo me había atrevido a usar ese tipo de expresiones? ¿Cómo osaba hablar de un movimiento que no conocía y juzgarlo por lo que me habían enseñado los medios del mismo? ¿Cómo era capaz de ir por ahí pensando que el feminismo estaba bien antes pero que ahora eran todas radicales? Realmente tenía ganas de poder hablarle a la yo del pasado para decirle: no tienes idea de lo que hablas, infórmate antes de seguir regándola. A veces me gustaría poder negar esa etapa, y más porque incluso en ese entonces –y desde antes– había en mi algo del feminismo.

Esas bases me venían de libros que habían caído en mis manos, de series e incluso de un par de caricaturas: mi «Orgullo y prejuicio» releído hasta el cansancio; «Naná» que leí a una edad tal vez algo inadecuada; «Kim possible» que veía cuando era niña; «Xena la princesa guerrera» personaje al que aún admiro e incluso «Bones», serie de la tomé como modelo a seguir a la doctora Brennan cuando era adolescente. En fin, también fui seguidora de muchas otras en donde habían personajes femeninos fuertes, que contrario a lo que me querían enseñar en casa, no tenían como meta en la vida casarse –aunque un par de esos personajes lo hicieran–, no tenían que aprender a hacer los quehaceres de la casa para que su esposo no les fuera a maltratar, no tenían porqué estar siempre preocupadas por ser delgadas y bonitas y no tenían que seguir los estándares que se esperaban de una buena mujer. Ese tipo de contenido me hizo combativa en primer lugar y me llevaba a cuestionar cosas en casa.

Yo estaba más que lista para ser feminista, solo me faltaban lecturas un poco más afines para auto nombrarme como una, o tal vez conocer a alguna otra, era el paso natural. Pero hubo algo que se interpuso en esa transición: los medios de comunicación. Llegaron a mí presentándome una idea deforme del feminismo que me hizo verlo como algo que no iba con mis principios. Me recuerdo en la preparatoria, hace un aproximado de 10 años, viendo en la televisión una cápsula del feminismo en el que se supone era un programa serio. Hablaban del movimiento sufragista y cómo logró que la mujer pudiera votar así como los primeros logros del feminismo, que de acuerdo al programa eran los necesarios, seguían la historia hasta la radicalización de los añops 70 y entonces tergiversaron la historia, dándole un peso mayor del que tuvo a una mujer, (cuyo nombre no recuerdo) quien quería la desaparición de los hombres, no explicaban que era en realidad el movimiento radical de los 60/70, y tomaban ese ejemplo aislado como el camino que tomó el feminismo.

Después hice una búsqueda superficial en internet y lo que encontré tampoco favorecía al movimiento, se trataban de páginas desinformadas en donde se les tildaba de mujeres llenas de odio que eran extremistas. Con esa idea viví varios años y me negaba al feminismo por lo mismo. Lo que provoca la comodidad de la ignorancia.

Rememoro todo esto después de terminar de leer: «Mamá, quiero ser feminista» de Carmen G. De la Cueva, libro que es una especie de autobiografía del feminismo personal. Carmen nos invita a dar un recorrido por su vida y como en ella todo estuvo dispuesto por azares del destino para convertirla en feminista. Vamos leyendo que mujeres tanto ficticias como reales la fueron tomando de la mano en distintos momentos del camino para poder llegar al feminismo. Nos revela sus experiencias y como el ansia de saber que lleva dentro desde chica le impulsó a investigar y ahondar cada vez más.

El ritmo de la lectura es sumamente ameno y Carmen no tiene problema con realmente dejarnos conocer sucesos privados, pues como ella misma dice nos falta eso, poder contar las cosas para hacerle saber a las demás que no están solas, que todas pasamos por aquí y tenemos las mismas dudas y nos ahorramos en los mismos baches, pero lo más importante es que salimos de ellos.

Leer este libro es hermoso, mi vida ha sido radicalmente diferente a la de Carmen, pero sus experiencias no me son ajenas; como mujer he pasado por cosas similares y sus dudas han sido las mías, han sido las de miles. Me he agobiado por mi cuerpo; su forma, su peso, su sexo y en efecto no he podido en momentos hablar de ello, me he sentido sola por no encajar en un rol que en teoría de forma natural debería estar en mi, me he sentido mal por seguir preocupándome por cosas que en teoría como feminista «no debería», en fin el texto de Carmen ha resonado en mi.

Agradezco encontrar este libro ahora, pero no dejo de pensar en lo hermoso que hubiera sido encontrarlo antes, tal vez hace unos 10 años, un par de días antes de ver ese programa, así Carmen me habría ayudado a entender qué era una feminista y la gran soledad que cargué por muchos años se habría visto reducida.

Les recomiendo mucho este libro; sí son ya feministas les hará recordar sus propios procesos y les llevará, como a mí, a querer hacer esa autobiografía feminista personal. Y si están averiguando si lo son: acérquense a Carmen y cuando terminen les estaremos esperando con los brazos abiertos en el movimiento.

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María Conchita Approves

Viene de familia

It runs in the family

febrero 28, 2018

All day I’ve been wondering

What is inside of me

Who can I blame for it?

Termina la canción y suelto aire, no sabía que estaba lo conteniendo sino hasta ese momento, cuando me doy cuenta de la tensión que fui acumulando mientras veía y escuchaba a Amanda, mi cuerpo está en shock como mi mente, estoy agitada, estoy nerviosa, estoy maravillada; la canción y el vídeo me golpearon como hace mucho nada lo hacía, tengo que volver a escucharla, tengo que volver a verla:

Me? Well I’m well

Well, I mean I’m in hell

Well I still have my health

At least that’s what they tell me

If wellness is this

What in hell’s name is sickness?

La reproduzco tres, cuatro, ya no sé cuantas veces más, el golpe emocional es tremendo cada vez, la canción me recorre entera, me hace suya, no entiendo, no logro entender cómo lo hace, cómo pudo hacer algo como eso, tan perfecto, tan triste, me rompe, me rompo, no creía poder romperme más en esta vida y ahora aquí estoy, deshecha, por una canción que dura dos minutos con cuarenta y siete segundos.

Mary have mercy

Now look what I’ve done 

But don’t blame me because I can’t help where I come from 

And running is something that we’ve always done 

Well and mostly I can’t even tell what I’m running from 

Necesito escucharla otra vez, y otra vez y otra vez, no puedo parar, lo necesito, necesito saber de memoria cada palabra, necesito conocer las inflexiones de su voz en cada una, necesito la tensión que provoca en mí, el dolor que me hace revivir, necesito eso, que me hiere y me libera, quiero escucharla a un volumen tan alto que no pueda escuchar nada más, necesito volverme una con la canción, quiero cantarla, quiero gritarla, quiero desaparecer con ella una vez termine, quiero durar solo dos minutos con cuarenta y siete segundos y después desaparecer con ella, pero no es así, por lo que la tengo que reiniciar, una y otra y otra y otra vez.

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Ha pasado más de un año de mi encuentro con «It runs in the family», un año de que tuve que redactar lo anterior, porque no quería olvidar el impacto inicial. No era necesario, me sigue pasando lo mismo, me sigue vaciando de todo, me sigo volviendo una con la canción. Pero si hay una diferencia entre esa persona y yo: durante todo este tiempo transcurrido he cambiado, no soy ya la misma, no me encuentro en el estado emocional que estaba, he trabajado tanto en mi y aunque aún tengo demasiado camino que recorrer en esta construcción constante de mi persona, estoy satisfecha al darme cuenta de lo mucho que he avanzado.

Comparto la experiencia inicial que esta canción tuvo en mi después de escuchar el podcast sobre salud mental de Somos Violetas. Cuando Jess me dijo que este sería el tema pensé en retomar y ampliar este texto pero no sabía en qué dirección, al menos no hasta que escuché el podcast. Y es que en algún punto mencionan lo caro que puede ser ir a terapia, y entienden que con los salarios de muchos llega a ser imposible. Para mí lo es.

Cuando estuve en la facultad acudí brevemente al servicio que allí ofrecen, es económico y si eres estudiante de la universidad sale más barato, pero aun así por esa época me era casi imposible costear las sesiones. Además el psicólogo que me tocó no me llegó a inspirar realmente confianza, me hacía sentir como en «Viernes de locos», solo se sentaba y me dejaba hablar y me preguntaba cómo me sentía, nunca apuntaba nada y yo seriamente dudaba que le interesara siquiera, pero no me atreví a cuestionarle. No estoy diciendo que sea un mal servicio, tampoco que ese método sea malo, tengo entendido que existen métodos diferentes y que dependen tanto del terapeuta como del paciente, además sé que muchas veces es cuestión de buscar con quién estés más cómodo, sólo qué… para eso se necesita dinero.

¿Qué pasa con nosotros? Los que ganamos lo suficiente para poner un techo sobre nuestras cabezas, comida en la mesa, para pagar pasajes, y nos sobra lo mínimo, para tal vez ir al cine una vez al mes, pero no para pagar una sesión de una hora de no sé, ¿400 pesos aprox? Hay quien te puede decir, desde una clase social distinta que vale más eso, que juntes el dinero, que te prives de cualquier gasto extra y vivas lo más austero posible para pagarte la sesión, porque te beneficiara más, y lo dicen tan campantes.

No entienden nada.

El estrés del saberse sin nada más que lo mínimo aunado a la privación de las escasas libertades solo genera más frustración que no se ve compensada con una hora de sesión cada que te alcance. Pero entonces, se estarán preguntando, ¿Cómo le hago? ¿Cómo se lidia con todo eso sin la posibilidad de acceder a un psicólogo? ¿Cómo vivir así? ¿Se puede hacer algo? ¿Se puede salir?

La respuesta es sí. Es posible ayudarse un poco, cada quien tiene sus maneras de lograrlo, pero diría que las dos más importantes –desde mi experiencia personal– son conseguirse una red de apoyo, gente con la cual poder hablar. Lo ideal serían los amigos, en mi caso tengo la fortuna de tener gente maravillosa a mi alrededor con una formación humanista que tienen la capacidad de analizar y notar aquello que yo, desde dentro soy incapaz de ver, pero para quienes no tienen esa fortuna: existe el internet. Sé que podría ser peligroso, no les estoy invitando a hablar con cualquier desconocido y soltar los detalles de su vida, pero si a buscar, existen foros y grupos de apoyo en línea, y el simple hecho de poner en palabras el dolor ayuda más de lo que parece, porque le quita esa sensación de que es solo cosa nuestra o de que estamos exagerando: nombrar ayuda a empezar a sanar.

La segunda manera de ayudarse es consumir y/o crear el material que necesites. Conozco personas que evitan a toda costa cosas que les recuerden eventos traumáticos para evitar revivirlos y lo comprendo. Si te ves forzado a ello más que ayudarte a sanar te estás hiriendo más, pero eso no quiere decir que no haya nada allá afuera que de a poco te ayude a ir acercándote a lo que te genera dolor sin hacerte revivir el trauma en sí. Y si no lo existe te toca crearlo, sacarlo de ti de una forma u otra, pero el trabajo ahí apenas comienza, no se trata solo de limpiar la herida, se trata de sanarla. Muchas veces nos quedamos con la limpieza; sacamos lo que nos hiere y le dejamos la puerta abierta para volver, extendemos el dolor pero no lo analizamos, no nos preguntamos porqué nos duele, no trabajamos en ello y si no lo hacemos: NOS VA A VOLVER A DOLER IGUAL.

El problema es que muchas veces no queremos trabajar en nosotros porque implica un esfuerzo enorme. Le tenemos miedo al dolor de enfrentarnos, de darnos cuenta que la responsabilidad está en nosotros y en nadie más, pero a lo que más miedo le tenemos, es a saber que nunca será un trabajo concluido. Las cosas seguirán pasando y afectándonos en mayor o menor medida, porque así funciona la vida, y tendremos que seguir trabajando para que en vez de ser un sujeto pasivo que sufre y soporta seamos un sujeto activo que lidia y crece.

El año pasado, Amanda Palmer me sacudió: yo estaba pasando por un momento emocional difícil, ya había asumido que así funcionaba mi vida, periodos largos de estabilidad, o más bien de un stand by, en los que ignoraba alegremente las cosas que me dañaron, seguidos de periodos intensos de un dolor que sentía erróneo, pues mis problemas eran mínimos comparados con los de otra gente. Y de repente llegó Amanda con una canción tan breve e intensa como mi dolor, que lo atacaba justo en el núcleo. Me obligó a darme cuenta que no podía ya quedarme ahí, que me tocaba avanzar.

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Lo que callamos las Violetas

Sobre ser Literata

A la Generación 2011 de Literatura Latinoamericana

Por Jess Ayala

Escribí esto hace unos años, cuando estaba obsesionada con el buen José Agustín y la literatura de la Onda. Después del #MeTooEscritoresMexicanos fue un alivio encontrarme con este texto. Me recordó lo increíble que me la pasé y lo mucho que amo la literatura así como a mis compas de la licenciatura (aunque no frecuente a todos). Está muy cagado y es tiempo de compartirlo con la comunidad violeta. Enjoy!

Nat dibujando un fondo bonito para tomarnos la foto del recuerdo el último día de clase 🙁

¿Qué es un literato?

¿De qué vas a vivir?

¿Pueden dar clases de Español?

¿En dónde pueden trabajar?

¿Por qué estudiaste eso?

Estas son sólo algunas de las miles de preguntas que he escuchado desde el 2011 cuando hice llorar a mis papás porque decidí estudiar Literatura Latinoamericana. La verdad es que no tenía ni pinche idea de lo que me depararía el futuro. Nunca olvidaré el día en el que salí del teatro Felipe Carrillo Puerto, después de escuchar una plática promocional de la carrera (que por cierto, me la vendieron bien bonito) y le llamé a mi novio de aquél entonces para decirle: “¡VOY A ESTUDIAR LITE!”

Estaba feliz por mi. Él desde pequeño sabía que la medicina era lo suyo mientras yo estuve meses debatiendo si presentaría para estudiar Literatura Latinoamericana o Enseñanza del Inglés, ¿qué chistoso, no? Yo hablando dos idiomas *ba dum tss*. A pesar de que tenía muchas dudas, me aventé y por fortuna, esta pequeña imprudencia me salió bien.

Hace unos días surgió una plática, en un rincón de Vergel Hills y con Bocanada de fondo, sobre mi (irracional, cursi y chocante) amor por la carrera y la literatura. La transcribo según mi memoria y la comparto porque considero, es el resumen perfecto de lo que significaron esos 4 años para mi. Al interlocutor le llamaré J.P. (aka Yeipi).

JP: Si pudieras escoger de nuevo, tomando en cuenta todo lo que ya sabes y has vivido en lo profesional, ¿volverías a estudiar Literatura?
Yo: Sí, sin pedos.

Cabe mencionar que fue un momento hermoso porque puso cara de WTF, pinche loca, continúo con la historia:

Yeipi: jajajaaj ¿por qué?
Yo: Porque ya no tengo miedo.
Yeipi: ¿Miedo de qué, Jessica Ayala?

Cuando me dijo esto sentí que se puso modo #enperra y muy salsa. Tal vez lo imaginé pero sin duda el ambiente se tornó tenso.


Yo: Porque ya sé de lo que soy capaz de hacer y ya no me estoy torturando por mi futuro. Si actualmente tengo un trabajo chido y Violetas cada vez tiene un mayor alcance… (inserte aquí de acuerdo a su imaginación todos los autoelogios humildes que me aventé) es porque sé lo que estoy haciendo. ¿Y de dónde lo aprendí? Pues de todo lo que leí, de mis maestros y de las personas que estuvieron conmigo esos 4 años. Además, si te contara todo lo que viví, tengo muchas historias poca madre no, no, no. Ni de pedo lo cambio POR NADA, ¡CAGAJO!

Para este punto ya me estaba poniendo en modo Tuca Ferreti: «no voy a discutir con usted…» (00:23)

Bromi, pero eso sí, durante unos 5 minutos más no hubo quien me detenga; defendí a capa y espada la licenciatura: “uno de sus objetivos es proponer soluciones a problemáticas sociales”, “la verdad es que yo mejoré como persona”, “cambió mi visión del mundo” que si esto y lo otro.

A continuación, el susodicho replicó nuevamente pero sin otorgarme el derecho a responder porque terminó su speech con una pregunta: “¿cuál es tu mejor historia?”

¡UUUY! Para que me hago si esta es mi parte favorita. Inhalé hondo y empecé la mágica narración:

La primera vez que se me erizó todo y dije “esto no es real, ¿QUÉESTÁPASAAANDAA?” fue en la primera edición de FILEY.

El 12 de marzo del 2013 #noseolvida porque el escritor homenajeado fue José Emilio Pacheco.

El escritor favorito de mi amigo Elías.

Yo siempre he dicho que todos necesitamos a un Elías en nuestras vidas: te motiva, te echa porras, te da paz cuando platicas con él. Tiene sangre regia y creo que tal vez por eso es muy “vivaracho” como dicen por ahí. Es muy proactivo, participa en todo aquél proyecto en el que crea y en ese entonces formaba parte del equipo de Teatro de Rutas Literarias. El caso es que le tocó actuar en una breve representación que prepararon para el escritor. Serían únicamente tres personas en escena.

Y pues bien, llegó el día: el salón estaba a reventar y en primera fila podías ver a nuestro José Emilio Pacheco, en silla de ruedas, casi inmóvil. Ya se veía muy dado en la madre y parecía que en cualquier momento nos dejaría (de hecho murió al año siguiente *sadface*). El escritor de Las Batallas en el desierto, El principio del placer, El viento distante, Morirás lejos… ¡No mames! Yo estaba casi detrás de él, en segunda fila.

Nunca le he preguntado a Elías si se apretó los huevos para no llorar de la emoción pero yo de plano no me aguanté y derramé unas cuantas lagrimitas. Ahí estaba mi mejor amigo actuando para su escritor favorito, como si fuera algo que hiciera todos los días. Con decirte que tengo fotos de ese cabrón en el momento en el que le dio a José Emilio la plaquette en la que participaron los escritores del salón. La presentaron ese mismo año en FILEY y la llamaron Litera gangnam style. Pinche nombre culero que eligieron. Me encantó. Ay Yeipi, si te contara sobre cada una de las personalidades con las que estudié, no tendría fin. Porque eso es lo que son, tremendos personajes y pura gente chingona.

Regresando a la historia principal, nunca sabremos si José Emilio leyó la plaquette pero Elías estaba muy feliz porque finalmente tenía su libro firmado. Como podrás darte cuenta, casi casi se me cae el calzón ese día. No encuentro otra expresión para plasmar cómo me sentí.

Al finalizar la historia entré a mi Facebook para buscar dichas fotos y se las mostré. Mientras las veía me dijo: “lo contaste muy bonito”. Me reí mucho. Seguimos platicando y le seguí contando otras anécdotas pero esta vez más perversas y no tan académicas. Momentos después me tomó desprevenida y se me quedó viendo para soltarme un: “entonces sí rifa estudiar literatura”

A lo que respondí cual literata culta:

¡A HUEEEEVOOOOOOOO!

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El sueño de emprender. Entrevista con Tere Cazola

Tere, te confesamos algo: Carol y yo tenemos el siguiente mantra “los sueños no se cumplen, se trabajan” y creemos que tú eres la prueba de ello. Tu historia nos inspira porque convertiste tu pasión en una importante marca de repostería que ya es icónica en el sureste mexicano y queremos que nos cuentes el momento clave en el que decidiste dejar la docencia para iniciar tu empresa. Se trata de una historia que puede ejemplificar a la perfección el #Reinicio

El momento clave es cuando tuve la necesidad de aumentar mis ingresos para solventar los gastos de mi familia, principalmente los destinados a la educación de mis hijos.

Eres una de las mujeres empresarias líderes del sureste mexicano, ¿podrías compartirnos cuáles crees que son las claves para el éxito de un negocio?

La pasión por hacer las cosas bien, perseverancia, disciplina.  

¿Alguna vez has dudado de lo que eres capaz de hacer? Cómo manejas esta situación y qué te dices a ti misma cuando sientes que no tienes tu confianza al 100%

No, y cuando tengo alguna duda la analizo y si necesito ayuda, recurro a alguien de mi confianza que me pueda ayudar a ver algo que pudiera estar pasando por alto.

Tu historia ha llamado la atención de instituciones importantes a nivel internacional como Endeavour, ¿A qué crees que se debe?

Debido a que es una historia atractiva y valiente. Cuando vas contra la corriente y lo logras eso hace preguntarse a muchos: ¿cómo lo hizo?

Después de 30 años de trayectoria y construir un importante emporio, ¿aún tienes metas por cumplir? ¿Cuáles son?

Sí, poder llegar a toda la república mexicana, lograr un buen plan de selección para que la empresa trascienda.

Existe una especie de “chiste local” que se repite una y otra vez de que nadie puede irse de Mérida sin su caja de Tere Cazola, esto es una importante evidencia de tu éxito. ¿Qué sientes cuando la gente dice esto? Te anexamos este tweet que nos encantó y claro que nos reímos muchísimo porque ejemplifica lo que te comentamos.

Mucha felicidad, mucho orgullo y satisfacción.

Por último Tere, ¿qué significa para ti ser speaker de TED?

Me produce mucha emoción, me ofrece una gran oportunidad de reconocer a las personas que me han aportado mucho en la vida y también significa un reto a vencer.







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La poesía como terapia. Entrevista con Alejandra Monroy

Alejandra Monroy es maestra, amante de las letras y promotora de todo lo que ayude al ser humano a expresar sus sentimientos y emociones. Hablamos con ella sobre la importancia de la poesía, a la que considera como la entrada que te permite conocer el alma y la esencia de las personas.

Alejandra, sabemos sobre tus 30 años de experiencia en el área docente, ¿cuál consideras que ha sido tu mayor reto en ese tiempo?

Todos los inicios de ciclo escolar son para mí un reinicio. Cada grupo de alumnos posee unas características que son el resultado de sus cualidades y retos individuales. Ello implica que yo como maestra haga una revisión de mis herramientas y de las capacidades y necesidades de mis alumnos (de forma individual y grupal) para poder ser una facilitadora eficaz. Éste ha sido mi mayor reto: no quedarme con una forma única de hacer las cosas sino poder adaptarlas a los cambios de intereses, formas de interactuar (entre alumnos, padres, maestros), desarrollar nuevas habilidades y desde luego estar actualizada de los avances tecnológicos.

¿De dónde nació tu amor por la poesía?

Desde pequeña encontré en los libros un escape a otros posibles mundos, un refugio, e inspiración. Un día me enteré que existía algo llamado biblioterapia. Investigando donde aprender más del tema encontré la poesía-terapia. Y ahí fue cuando empezó a cambiar mi opinión acerca de la poesía. Desheché la idea de que era triste y melancólica, porque descubrí que me llevaba a encontrarme conmigo misma, a descubrir ideas inspiradoras y cuestionamientos profundos. Y leí más y más, hasta que pasó de ser un gusto a ser una pasión. Desde luego lo siguiente fue querer compartir mi experiencia con otros.

Mencionas que “la poesía es la entrada que te permite conocer el alma y la esencia de las personas”, ¿consideras que la poesía es una poderosa herramienta para conectar no sólo con nosotros mismos, sino con personas con las que no tenemos nada en común o de otras culturas? Lo planteamos así porque creemos ahora más que nunca la humanidad necesita a empezar a desarrollar la empatía…

Yo creo que las personas, cuando hablamos de nuestra capacidad de sentir emociones, somos y hemos sido muy similares a través del tiempo y la distancia. Es decir, emociones como amor, odio, valor, alegría, y muchas más, las han sentido los seres humanos de todas las épocas y de todos los lugares del planeta, solo que en circunstancias distintas. Y no solo las hemos sentido, sino que muchas las hemos expresado en palabras (o música, o arte) y hemos escrito poemas para ello. En los poemas, se dice mucho en pocas palabras.

El que una mujer cristiana del siglo XXI lea algo escrito por un hombre sufí del siglo XIII y encuentre que sus emociones y/o ideas son comunes, demuestra que la poesía no tiene fronteras ni fecha de caducidad y confirma que las emociones humanas se repiten aunque con las diferencias naturales.

Yo pienso que la poesía puede ser sanadora para todas las personas. Se dice que ‘el cerebro femenino’ está fortalecido para el área del lenguaje. Sin embargo, creo que la sanación se encuentra cuando los poemas abordan temas de experiencias desde la perspectiva de la mujer que lo vivió y son leídos por otras mujeres. Saber que no eres la única que se ha sentido así, se ha cuestionado algo, o ha experimentado eso es el primer paso para trabajar por resolver conflictos internos o interpersonales. Mejor aún cuando se trabaja en grupos de mujeres la lectura de poemas que llevan a la discusión de su contenido.

Otra muy poderosa forma es el escribir a partir de un poema seleccionado.

Compártenos a tus autoras favoritas de Poesía y recomiéndanos tus libros preferidos.

¡Yo creo que es complicado escoger favoritos… siempre se queda alguien sin mencionar! Sin embargo, puedo decir que he disfrutado mucho leer los poemas de Sor Juana Inés de la Cruz, Gabriela Mistral, Blanca Luz Pulido, Verónica Volkow, y de las traducciones de Mary Oliver.

Me gusta mucho leer las antologías poéticas porque la variedad de autores me parece que asemeja un bufete. En particular he disfrutado mucho leer los dos tomos de “Antología General de la poesía mexicana” de Juan Domingo Argüelles. Y en línea disfruto en el sitio “A media voz” poemas de muchísimos autores.

Por último Ale, ¿qué significa para ti poder ser speaker de TED?

Ser speaker de TED es una oportunidad para compartir algo que para mí ha sido motivo de total bienestar. Es como tratar de pasar la luz de la poesía a partir de mi velita, para que uno a uno se enciendan las de otros y así todos juntos formemos una gran luz.

Ha sido algo que he querido hacer desde hace tiempo, y que diría forma parte de mi ‘bucket list’ o lista de cosas por hacer antes de morir.

No te pierdas a Alejandra el próximo 25 de mayo en #Reinicio de TEDxMérida








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Girl Power

Salvemos el planeta. Entrevista con Karla Munguía

Karla Munguía es una mujer que valora cada regalo que brinda el planeta. Fue camarógrafa para Animal Planet y NatGeo en Sudáfrica. Actualmente es directora de comunicación en Keeping Kids in School y coordinadora de limpiezas de playa en México en conjunto con la empresa internacional 4ocean.

Karla, admiramos profundamente las diversas labores que estás realizando por el planeta y en especial porque las metas del gobierno mexicano en materia de energía y cambio climático son insuficientes y avanzan lentamente. El granito de arena que aportas nos inspira y queremos que nos cuentes, ¿cuál fue la razón que te llevó a tomar acciones importantes en pro del medio ambiente, en especial la coordinación de la limpieza de las playas?

Tenía apenas 10 años de edad cuando decidí dedicarme al cuidado del Planeta. En la atracción de un parque de diversiones que hablaba de la evolución del ser humano colocaron a una familia viviendo en el espacio. Jamás había visto algo que me asustara tanto. Desde entonces, cada decisión que he tomado en mi vida, la tomo pensando en lo que el Planeta necesita de mi. La coordinación de las limpieza de playa es algo que tarde o temprano iba a suceder. Desde muy joven levantaba basura cada vez que iba a la playa y ahora que tengo la oportunidad de vivir en Playa del Carmen, es algo que tengo que hacer. La coordinación de estas limpiezas comenzó gracias a Kay, un amigo de Alemania que me invitó a una limpieza de playa el año pasado. Hicimos tan buen equipo que unimos fuerzas durante 11 meses y por motivos de trabajo, Kay tuvo que dejarme la coordinación. Tengo ya 14 meses coordinando dos limpiezas al mes y estoy feliz de poder hacerlo.

Nos encanta que rompas con el estereotipo de que las mujeres somos el “sexo débil” porque sabemos que te encanta la aventura y viviste durante muchos años en sudáfrica trabajando como camarógrafa para NatGeo y Animal Planet, ¿qué es lo que más te gustó y cuáles son los aprendizajes que te dejaron ser una storyteller de la vida salvaje?

Vivir en África ha sido la experiencia de mi vida. Jamás olvidaré los años que pasé en una reserva alejada de toda civilización. Llegar a África fue llegar al lugar al que pertenezco. Jamás me había sentido tan plena, tan libre, tan feliz. Aprender de los elefantes, de los leones, de todas las criaturas con las que compartí 3 años es algo que permanecerá siempre en mi mente y corazón, pero lo que me marcó para siempre, fue Themba, el elefante bebé que tuve el honor de cuidar y documentar durante 2 años.

Me es imposible enlistar lo que aprendí como storyteller de la vida salvaje, son tantas cosas, tantos aprendizajes, tantas vivencias. Tres años sujetando una cámara, día y noche, los 7 días de la semana. Desde enfrentarme a un elefante hasta esperar días y días a que una familia de leones saliera de la maleza. Aprendí mucho de mi misma en esas largas horas de espera. Aprendí a ser paciente y a valorar todo lo que nos da el Planeta.

En tu blog escribiste “científicos aseguran que para el año 2050 habrán más residuos plásticos en el mar, que peces”. Además de hacer un profundo análisis en el que reflexionemos sobre las causas que están dañando el planeta ¿qué acciones inmediatas recomiendas que debemos realizar como sociedad para contrarrestar la contaminación y las terribles consecuencias del cambio climático?

Es urgente cambiar nuestros hábitos de consumo. Buscar alternativas a productos que hacen tanto daño al Planeta. Por ejemplo, en mi caso he dejado de usar toallas sanitarias y las he suplido por la copa menstrual. Uso un desodorante que es una piedra libre de aluminio que me dura hasta 2 años. Mi rastrillo es de metal con navajas de acero inoxidable. Uso bolsas de tela para mis compras, cepillo de dientes de bambú y pasta de dientes en frasco de cristal. Jamás compro fruta pelada y envuelta en plástico. Me transporto en bicicleta o caminando. Todas las mañanas coloco cubetas mientras espero que se caliente el agua y cierro la llave mientras me enjabono.

Desconecto todos mis aparatos electrónicos cuando no los estoy utilizando (y con esto además, ahorro dinero, pago $45 pesos de luz al mes, ¡y vivo en Playa del Carmen!). Soy vegetariana desde hace 26 años. Todos estos pequeños cambios hacen una gran diferencia.

En tu currículum también destaca la importante labor que realizas en Keeping Kids In School, ¿cuáles son las metas que deseas lograr siendo Directora de Comunicación y Relaciones Públicas de esta asociación civil?

Deseo que los niños tengan acceso a la educación, que entiendan el poder que tiene estudiar, prepararse para darse la mejor vida. Si yo no hubiera estudiado y aprendido otro idioma, no habría podido darle la vuelta al Mundo. No habría cumplido el más grande de mis sueños. Deseo lograr que más personas ayuden a niños que no cuentan con los recursos para una educación privada. En la educación está la clave para un mundo mejor.

En tus propias palabras planteas que “si el Planeta está sano, los seres que lo habitamos estaremos sanos”, ¿crees que es una especie de mantra personal? ¿qué significa para ti?

Hace un año, un brujo Maya me dijo: “El Planeta ha estado por millones de años, dejemos de ser tan soberbios pensando que lo vamos a destruir… el Planeta va a sobrevivir, a quienes estamos destruyendo no es al Planeta, nos estamos destruyendo a nosotros mismos”. Somos nosotros quienes sufriremos las consecuencias del cambio climático, del aumento de la población y la explotación de los recursos naturales. Espero que la humanidad despierte y deje de autodestruirse.

Karla, por último, ¿qué significa para ti poder ser speaker de TED?

Me he postulado 3 veces para ser speaker en TED. La primera: TEDxCDMX. La segunda: TEDxKidsCDMX (en este quería compartir la historia de la amistad entre el elefante, el borrego y yo). La tercera: TEDxCancún. En las tres fui rechazada.

Desde hace 9 años he soñado con estar en un escenario como TED. Bien dice el dicho: “cuando no lo buscas, llega a ti”. Estar en TED significa la oportunidad perfecta para poder compartir mi amor por el Planeta y la urgencia de hacer algo por él antes de que sea demasiado tarde. Es mi oportunidad de darle voz.

No te pierdas a Karla el próximo 25 de mayo en #Reinicio de TEDxMérida







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Girl Power

Psicología y feminismo. Entrevista con Karina Correa

Karina Correa es psicóloga clínica y además de ser coach motivacional brinda acompañamiento psicológico. Ha sido voluntaria en centros de integración juvenil donde ha trabajado problemáticas como las necesidades educativas, el VIH, las adicciones, la violencia y el abuso sexual. Ella cree firmemente en el poder del diálogo y considera necesario expresar lo que se siente y lo que se piensa para cambiar personal y socialmente.

Platicamos con ella sobre la importancia de la salud mental y también sobre la violencia de género:

Es importante ir a terapia porque empodera a las personas y ayuda a mejorar la calidad de vida pero queremos saber, ¿cuándo debemos acudir al psicólogo?

Yo creo que debemos tener la cultura de ir al psicólogo como cuando acudimos a un chequeo médico, no debemos esperar a que las cuestiones externas o internas nos impidan estar bien. Ir al psicólogo no sólo es tratar historias tristes, patologías o conflictos, también se  hablan historias de éxito; sirve para maximizar habilidades, descubrir motivaciones, entre otras cuestiones positivas.

Karina, al igual que tú creemos firmemente en el poder del diálogo, sin embargo, hay algunas personas a las que aún les cuesta hablar. A los hombres, por ejemplo, a causa del patriarcado siempre les han enseñado a reprimir sus sentimientos, lo que en muchas ocasiones desencadena una gran serie de problemas de violencia.
¿Cómo podemos deshacernos de este estereotipo de que los hombres son el “sexo fuerte”?

Creo que es importante enseñar desde la infancia, sin embargo, para aquellos hombres que tuvieron una educación machista me parece que brindar información por parte de especialistas es importante. Además quienes estamos del otro lado o hemos roto el paradigma de “los hombres son el sexo fuerte”, tenemos una responsabilidad: somos agentes de cambio y por tanto es importante llevar el tema a la mesa. Yo lo platico incansablemente, es vital hablarles de los beneficios de la perspectiva de género, evitar justificar su comportamiento machista y hacerles frente. Recuerdo una ocasión, cuando mi primo le dijo a su bebé “lloras como niña”, estábamos en una reunión familiar y le dije “llora como ser humano”, llorar no es ser débil y una mujer es fuerte,  todos me voltearon a ver y mi tía que suele ser machista respondió “ tienes razón”. Ahí fue cuando pensé, quizá nos falta hacer frente y aunque recibamos o no aprobación, ya hemos sembrado una idea que será cuestionada.

Hablando de parejas heterosexuales, es importante que si somos mujeres seamos capaces de pagar la cuenta, de no tener miedo de ofenderlos o  hacerlos sentir menos. Cómo mujeres también es importante ceder el lugar en el autobús a hombres con hijos en brazos o señores de la tercera edad. Con estos ejemplos quiero decir que llevemos a la acción lo que promovemos y deseamos cambiar, debemos ser congruentes.

También empezar con uno mismo, ser conscientes cuando estemos teniendo actitudes, pensamientos machistas y corregirlo. Sin duda hay mucho por hacer, pero en resumen, empezar a cuestionarnos y escucharnos nosotros mismos. También llevar el tema a la mesa, corregir, realizar acciones, educar con perspectiva de género, hablar de diversidad, educarnos sobre sexualidad, entre muchas cosas más.

¿Cómo podemos hacerles saber que ellos también necesitan hablar sobre sus sentimientos y cuestionar sus comportamientos tóxicos?

Desarrollando la empatía y siendo realmente empáticas  con ellos. También haciendo comentarios asertivos cuando se vean vulnerables, por ejemplo: si mi novio es un chico que llora con las películas puedo hacer comentarios como “me gusta que seas un hombre real”, “conmigo puedes llorar, te entiendo”, creo que hay que aprovechar cualquier momento, esto es para hacerles saber que pueden y tienen el derecho de ser seres humanos.

Respecto a  cómo cuestionar sus comportamientos tóxicos es evitando justificar sus actitudes, aprender a decir esto no me gusta de manera asertiva, nunca tratar de imponer o atacar pues esto genera violencia y la persona se cierra y ya no escucha;  no evadir comentarios por inocentes que parezcan, cuestionar las ideas que tienen o expresan. Todo lo que hagamos dependerá del contexto,  debemos actuar y pensar desde la empatía, así como desde la asertividad.  

Por otro lado, las mujeres somos más propensas a decir lo que sentimos pero muchas veces nos tachan de “locas” o “histéricas”. Te ponemos un ejemplo muy evidente, los casos de violencia que fueron expuestos en redes sociales con el movimiento Me Too fueron recibidos de una manera negativa por parte del público masculino y buscaban la manera de desmentir y/o desacreditar a las víctimas, ¿qué crees que deben hacer los hombres para desarrollar su empatía hacia nosotras?

Creo que cuando se inicia algo que refleja acciones del otro, puede molestar o incomodar, sobre todo si están identificados con quien ejerce la violencia, a nadie le gusta ser el villano del cuento, así que me parece que debemos entender ese enojo y ampliar el panorama, pues tanto hombres como mujeres acosan.  También pienso que ellos necesitan mayor orientación, de algún hombre o mujer que estén informados, para que desarrollen su empatía.

Queremos profundizar en el tema de la violencia porque tenemos una sección en la que recibimos diversos casos de mujeres que tienen miedo de denunciar y creemos que es válido por todo lo que implica y por la atención ineficiente que brindan las autoridades, pero en el plano emocional, ¿Qué debemos hacer cuando somos víctimas de violencia?

Reconocer la violencia, encontrar redes de apoyo y si no hay redes de apoyo uno mismo puede serlo, identificar y reconocer las emociones que sienten. Dejar el papel de víctima para identificar fortalezas, cualidades y características que nos empoderen.

Y también quisiéramos que nos dijeras ¿hasta qué punto podemos ayudar a una amiga o mujer cercana que sabemos sufre o sufrió de violencia?

Me parece que es importante identificar cuando nos necesitan realmente, pues podemos molestarlas o asustarlas más y perderemos su confianza. Si la vida de ella o alguien más corre peligro, ya sea por abuso sexual, amenazas de muerte, violencia física o psicológica, ahí tenemos que actuar y encontrar una forma de protegerla.

Al igual que nosotras estás muy familiarizada con los casos de violencia, y nos ha tocado escuchar y leer testimonios que nos han roto el corazón y son difíciles de digerir. ¿Alguna vez te has enfrentado a esta situación y cómo la manejaste?

Si, precisamente mi tema en TED hablará sobre un tema de violencia.  Pero he vivido otros, por ejemplo: tuve una relación que creí no poder terminar, por presión social.  Un ex novio me llamo egoísta por querer estudiar más allá de la licenciatura, por dudar en tener o no tener hijos y si los tenía, él sería quien haría las funciones del hogar y cuidado,  obviamente compartidas, pero yo prefería trabajar. Por eso se enojó, me dijo que mi vida no tendría sentido y que él quería una mujer como su madre, una señora a quien yo admiraba y apoyaba, pues hacía todas las labores del hogar, tenía un ambiente armonioso, con su marido, sus tres hijos mayores, pero tenía una carga de trabajo doméstico enorme, y de vez en cuando me decía “ojalá tuviera una niña que me ayudara”, era claro que aunque sean “hombres agradables, respetuosos” seguían siendo machistas por la forma en que querían tener a sus parejas: en casa con todas las cargas y con los hijos.

Platiqué con él, después de muchas conversaciones, se dio cuenta de ciertas cosas, de las diferencias y desigualdades entre hombres y mujeres, pero su miedo a no tener una mujer tradicional me alejó y terminé la relación. Fue difícil, estuve un año tratando de terminarlo, creo que mi formación en psicología así como las terapias que tomé al final de la carrera, me dieron la fortaleza y el impulso para concluir esa relación. Pues aunque él no era violento físicamente, tenía ideas machistas, sus comentarios me hacían daño psicológicamente y pese a que algunas ideas iban cambiando, seguía aferrado a otras. Una dificultad fue que la gente me criticaba, porque “él era bueno”, claro lo era, era trabajador, dedicado, fiel, por lo que difícilmente se mira el machismo en alguien que lo hace de forma sutil, e incluso los comentarios te hacen dudar, si hiciste lo correcto, pero ahora miro como es mi novio actual y reafirmo que hice lo correcto.

Por último Karina, ¿qué significa para ti poder ser speaker de TED?

Creo que hay un antes y un después de TED, si quieres impactar positivamente debes darle el protagonismo a tu idea, cuando se trata de la idea, invitas a otros a sumarse, e incluso te sumas tú. Creo que TED te hace mirar al mundo de una forma más humilde, positiva y responsable como generador de ideas.  

No te pierdas a Karina el próximo 25 de mayo en #Reinicio de TEDxMérida










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María Conchita Approves

#AmigaDateCuenta de Plaqueta y Antonella

Por María Conchita

Una de las mejores formas de entender el mundo es leyendo. No lo digo por ser literata, sino porque un libro nos presenta un mundo distinto, ya sea de ficción o una representación de nuestra realidad a través de los ojos de alguien más. Mientras más leemos, más panoramas acumulamos, formamos los propios y nos cuestionamos la visión del mundo que tenemos, es ahí donde radica la grandeza de la lectura.

Para que esto suceda es claro que nuestro consumo de libros debe ser variado, probar de todo nos permite tener perspectiva y formarnos. Es normal que en el camino nos inclinemos por cierto género o historias que tengan un eco en nuestra narrativa personal y también es normal que en algún punto abandonemos esas lecturas por otras más ad hoc a la persona que se encuentra en plena transformación. Y es que los libros que leemos son en gran parte responsables de quién somos y también un poco en quién dejamos de ser.

En la última década, por una serie de factores bastante afortunados, la cultura popular ha cambiado la visión que tenía sobre el acto de leer y eso ha dado lugar a que la industria editorial se haya volcado al público joven dando resultado a un vasto material creado especialmente para ellos. Dentro de este boom han surgido libros que buscan orientar a los jóvenes, uno de esos ejemplos son los ya tristemente clásicos “Quiuboles”.

Una cosa que no suelo admitir, —porque como es de imaginarse me provoca vergüenza— es que estoy familiarizada con dos de las versiones del Quiúbole, para ser más precisa con la edición tanto femenina como masculina. En mi adolescencia cometí el error de pedir ese libro que me ofrecía respuestas a cosas que en definitiva no quería preguntarle a mi madre, y, aunque en efecto traía un par de respuestas, también estaba cargado de clichés y estereotipos que solo lograron aumentar la brecha entre quién era y quién «debía ser».

Por suerte para mi, el consumo posterior que habría de tener (tanto en literatura como en otros medios narrativos), me encaminó hacia un sendero que aminoró las distancias lo suficiente para aceptarme y quererme tal cual soy hoy en día.

Es por ello que cuando llegó a mis manos el «Amiga date cuenta» con su portada llena de glitter e ilustraciones que siguiendo estereotipos podríamos considerar femeninas, pensé en primera instancia que sería una versión millenial del Quiúbole para chavas. Pero aunque ambos ofrezcan en teoría lo mismo, existe una enorme diferencia: uno es feminista y el otro no. Y creo que sin tener que decir nada ya saben cuál es cuál.

Recuerdo vivamente como en el Quiúbole existía un sub capítulo completo dedicado a los colores y su significado en la vida cotidiana; también recuerdo que abordaban el tema de cómo ligar, de todos los tipos de chicos que existían y en ella había un fragmento en el que decía que si un chavo te molestaba era porque le gustabas *inserte rolleye*.

En especial recuerdo una sección en donde abordaban la autoestima, el “objetivo” era hacerte sentir bien y con esa supuesta intención describían los distintos tipos de personas y como no por tus características físicas iba a medrar el cómo te sintieras por ti mismo. Entre los ejemplos había uno que decía: «Gordita pero buena onda» y ese «pero» me persiguió un tiempo.

El amiga date cuenta es feminista.

El amiga date cuenta busca empoderar. Habla del cuerpo; te informa que es tuyo y puedes hacer con él lo que quieras, desde compartirlo hasta explorarlo y darle placer tu misma. Por ello mismo habla del clítoris, del mito de la virginidad, de los métodos anticonceptivos, de la copa menstrual y del aborto. También habla de ser tú misma, quien quiera que eso sea y como sea que te identifiques, así es: habla de género, de la comunidad LGBT con todas sus siglas. Pero lo más importante es sin duda el último punto del libro: el feminismo. Y es que existe toda una sección dedicada al movimiento, es claro desde un principio que esta es la postura de las autoras, pero ya en este punto se ponen las cartas sobre la mesa. Se habla del feminismo desde dentro, se desmitifica, se habla de su lucha, sus logros y lo que aún le falta.

Este libro es una joya, su lenguaje claro y su narrativa sencilla y amena lo hace perfecto para guiar nuevas mujeres, libres y dueñas del conocimiento. Este libro es un amigo, un compañero y sobre todo un puente: es un libro que invita a investigar, a preguntar a platicar y a crecer.

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Girl Power

Riendo desde la maternidad con Mami Comedia II Entrevista con Kharely Canigiani

Platicamos con Kharely Canigiani sobre su compromiso con promover la risa a través de su proyecto «Mami Comedia» y la importancia de crear una nueva narrativa sobre la maternidad.

¡Hola, Kharely! Nos emociona muchísimo tu proyecto “Mami Comedia” y nos parece sumamente interesante porque tanto Carol como yo somos fans del stand up y de la comedia en sus diversas ramas. Además, creemos que el humor es una plataforma emocional para deconstruirnos y lidiar con temas complejos y que muchas veces son difíciles de desmitificar, ¿es ésta la razón por la que abordas la maternidad desde la comedia?

Efectivamente, además, el aprendizaje se genera una vez que estamos en placer y la risa, el humor y la comedia generan placer, es ahí cuando químicamente el cuerpo trabaja para que tu sientas y aprendas mejor. Ahora bien, ¿Se aprende a ser mamá?, desde luego si, así como aprendemos a comer, a bailar, a cocinar, solo que aprender por necesidad ser mamá es muy triste, es mejor aprenderla desde el placer de serlo.

Cada vez son más las mujeres que poco a poco están construyendo una nueva narrativa sobre lo que es ser madre, es decir, no se trata de ser perfectas, no se trata de ser mujeres abnegadas, no se trata de sacrificios y dejar de vivir la vida por tener hijos. En esta nueva reinterpretación sobre la maternidad, ¿qué es para ti ser mamá?

Ser mamá es ser un bufón, MAMI COMEDIA es un bufón, fíjate que el bufón clásico es aquél que acepta criticas de su público, abucheos, aguanta y aguanta pero va construyendo su narrativa para luego salirse con las suyas y evidentemente gana, eso es una mamá, siempre ha sido así.

Sabemos que las mamás “tienen la razón”, entonces si vemos que efectivamente podemos tomar todos los retos de la maternidad (el embarazo, el parto, la lactancia, la suegra, el matrimonio, la convivencia, la misma madre de uno) y le damos la vuelta para ponerlo a nuestro favor ¡Ganamos! Y gana también la familia. La mamá es el pilar fundamental de la sociedad. Todos venimos de una mamá, no de una mata ni de una fábrica, de un vientre materno.

Notamos que tu taller “Maternidad con humor” no está dirigido únicamente a mujeres, ¿por qué crees que es importante incluir a los hombres?

Porque lo único que no pueden hacer los hombres es PARIR (literalmente) del resto tenemos igualdad de condiciones, incluso amamantar ¿Puedes creerlo? Solo que es un tema muy completo pero hasta los hombres tienen glándulas mamarias, entonces, dado que todo lo demás correspondiente a la crianza, apoyo a la lactancia, cuidados del bebé, limpieza, orden, hacer tareas es una tareas de AMBOS. Si estuvimos 2 para hacerlo, 2 también para el resto.

Además que no hay nada más hermoso y apasionante que ver a un hombre criar a sus hijos, hacerse responsable, asumiendo su rol. Es verdaderamente precioso.

Cuéntanos, ¿qué herramientas y/o conocimientos obtienen las personas que participan en tu taller?

Aprenden a descubrir y redefinir sus conceptos, se instalan nuevas creencias potenciadoras sobre la maternidad y paternidad, se llevan al menos 4 herramientas de aplicabilidad inmediata para ser unas extraordinarias mamás coach, al 3 herramientas de la comedia para vivir el día a día. Y por último, se llevan un maternidad llena de personalidad, empatía y perdón con cada nueva mamá que también está naciendo o creciendo en este mundo.

Parte de tu trabajo es hacer presentaciones de stand up, el cual ha sido un género de la comedia dominado en su mayoría por hombres. ¿Cuál es el mayor reto al que te has enfrentado durante tu carrera como mujer comediante? Compártenos una historia que ejemplifique el #Reinicio

Bueno, lo más difícil de ser mujer en un mundo donde efectivamente es el hombre quien lo domina es aceptar que las mujeres también nos podemos ridiculizar por nosotras mismas, que nosotras tenemos mucho material para quebrarnos emocionalmente y hacer reír a la gente a costillas de nuestras desgracias ¡Al fin lo admitimos!, las mujeres hoy por hoy estamos tan empoderadas que podemos decir que la regamos y nos reímos de eso. Antes era IMPOSIBLE, las mujeres éramos impolutas, jamás podíamos hacer el ridículo, primero muerta que aceptar que se burlen de mí, hermosa jamás descolocada.

Yo descubrí mi ridículo personal con la maternidad: ir por la calle dando teta, cambiar un pañal apestoso en un centro comercial, andar con las piernas peludas por semanas y decir “no, no quiero hacer el amor, prefiero dormir” es algo que definitivamente reinicia a cualquier mujer que decide ser mamá en cualquier parte del mundo, raza, condición social  y eso es lo que yo enseño, pero primero me ridiculizo yo como ejemplo.

Por último Kharely, ¿qué significa para ti poder ser speaker de Ted?

Es un sueño hecho realidad, yo sabía que yo llegaría a una charla TED solo que no me imaginaba que iba a ser hablando sobre la maternidad, cuando yo vi por primera vez lo decreté. Hoy es un sueño. También es una responsabilidad, es una oportunidad extraordinaria de demostrar de qué estás hecho, es un compromiso de llevar el nombre de Venezuela en alto, es alzar la voz por muchas mamás que están a punto de tirar la toalla, es cumplir con mi propósito de vida, comunicar y ser ejemplo que hay más de una forma de ser mamá y esta es la mía, con humor. Ser speaker ya es un privilegio, pero ser speaker TED es un verdadero honor.

No te pierdas a Kharely el próximo 25 de mayo en el #Reinicio de TEDxMérida





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Lo que callamos las Violetas

A mí también

El #MeTooEscritoresMexicanos me paralizó por completo. Cada que leía un testimonio no podía contener las lágrimas y la rabia me invadía. La violencia que vivimos las mujeres está completamente normalizada y es aterrador. Crecimos en un país que no nos brindó opciones a la hora de enfrentar una situación de violencia.

Sabía que ya era hora de contar mi historia porque el nombre de mi agresor fue uno de los primeros en salir a la luz. Pero el agobio y la ansiedad que sentí cuando comencé a escribir me detuvo; la valentía que sentí al principio se esfumó por completo cuando vi que los mismos agresores, sus más cercanos y hasta la misma sociedad hacían lo que estuviera en sus manos para desacreditar a las mujeres que denunciaban. A muchos de ellos no les quedó de otra más que pronunciarse con falsas y decepcionantes disculpas. Y a pesar de saber que tendría el apoyo incondicional de mis amigos, mi familia y de la comunidad violeta, simplemente no pude. Es ahí cuando terminé de quebrarme.

Mi cuerpo comenzó a reflejar todo el dolor que estaba sintiendo: estrés, ataques de ansiedad, dolores de cabeza, de cuello, espalda y el insomnio me estaba matando lentamente. Me costaba mucho levantarme porque era totalmente consciente sobre la larga jornada que me esperaba y en la que tendría que soportarme a mi misma ya que mi cabeza trabajaba a mil por hora. Concentrarme me resultaba imposible porque no dejaba de pensar en miles de cosas, todas al mismo tiempo e igual de dolorosas. Por todo lo anterior, mi humor empeoró día con día y comencé a desquitarme con las personas que más quiero.

Cuando decidí que no podría decir públicamente “a mí también ese hombre me violentó” se lo conté a Carol y apoyó mi decisión diciéndome que primero era de suma importancia sanar y canalizar todo lo que me estaba consumiendo. Era evidente que yo no estaba lista para contar mi historia porque ni siquiera yo he podido procesarla. No he terminado de entender y aceptar lo que viví. Lo que me hizo.

Entonces me convertí en mi prioridad. Esta situación me sobrepasaba y necesitaba ayuda profesional, por ello comencé ir a terapia. He tenido días muy difíciles porque estoy trabajando la culpa que siento y con culpa me refiero a que no fui lo suficientemente valiente como las mujeres que se atrevieron a denunciar.

Siento mucha más culpa cuando tengo un proyecto increíble como Somos Violetas, que tiene como objetivo visibilizar la diversas batallas que luchamos las mujeres todos los días en un país que no nos da tregua, que nos violenta e intenta callarnos en pleno 2019 y ahora más que nunca me siento vulnerable y sin fuerzas para alzar la voz. Siento vergüenza porque no soy tan fuerte como pensé y me he dejado derrotar una vez más por mi ansiedad. Por otro lado, soy consciente de que estoy siendo muy dura conmigo mismo. Mi cabeza es un caos y apenas comienzo a ordenar mis ideas y pensamientos para desplazar lo negativo.

También he pensando en que si tuviera pruebas todo sería más sencillo: la sociedad no me cuestionaría. Pero la verdad es que siempre nos van a cuestionar, fue desolador ser testigo a través de las redes sociales y conversaciones en torno al Me Too México que aún teniendo pruebas, muchas de las mujeres que denunciaron tuvieron que luchar por su credibilidad.

La triste realidad es que no estoy lista. Sonará a cliché pero es real: mi peor enemiga en estos momentos soy yo misma. Me queda un largo, muy largo camino por recorrer. Continuar con el proceso de deconstrucción, seguir mirándome al espejo todos los días para volverme a reconocer y recordar quién soy así como las razones por las cuales inicié este proyecto. Estoy tomando fuerzas para seguir haciendo ruido.