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Lo que callamos las Violetas

Lo que (ya no) callamos las Violetas.

Nuestra historia 

Jess

Cada vez que nos preguntan cómo nació Somos Violetas siempre respondemos que gracias a Cosmopolitan: nuestra mayor inspiración de lo que no tiene que hacer una revista para mujeres. Nos burlábamos de sus artículos que eran bastante ridículos pero también nos enojábamos porque eran textos que no nos aportaron absolutamente nada.

En este punto empiezas a reflexionar, te das cuenta que ya maduraste y por lo tanto, tienes otros intereses que publicaciones importantes que son para mujeres como Cosmo, Vogue, entre otras, no están cubriendo. Y es parte del proceso de deconstrucción, creo que ser feminista sí es muy difícil porque te cuestionas miles de cosas todos los días, todo el tiempo y necesitas a alguien con quien platicar de estos temas que te están dando vueltas en la cabeza.

Afortunadamente Carol y yo nos conocemos desde la prepa y nos tuvimos la una a la otra para platicar y apoyarnos, pero, ¿qué pasa con las chicas que se sienten solas, les da pena o sienten vergüenza de preguntar sobre lo que les preocupa? ya sea sobre su vida sexual, sobre sus parejas, sobre el trabajo, problemas emocionales, etcétera, porque si algo nos han dicho a las mujeres desde que nacemos es que nos tenemos que quedar calladas siempre. Además nos han impuesto un modelo de mujer que debemos seguir, tenemos que cumplir con ciertos requisitos, ¿y cuales son los más importantes? 1) nos tenemos que casar y 2) tenemos que tener hijos. ¿Pero que creen? No es obligación cumplirlos, ni siquiera es un acto de rebeldía, simplemente tenemos un plan de vida que no va de acuerdo a lo que establece el orden social y no por eso somos menos mujeres ni menos valiosas. Buscamos que la sociedad logre entenderlo y aceptarlo.

Siempre hacíamos la broma de “¿y si tuviéramos nuestra propia revista?” “y si pudiéramos propagar el feminismo de una manera divertida. no tan académica (a pesar de que ella es comunicóloga y yo literata), contar nuestras experiencias, alentar a otras mujeres a que alcen la voz, que cuestionen ese modelo de mujer que nos han impuesto” y sobre todo, que no caigan ante la presión social. No importa que tengas a tu tías a tu lado diciéndote todo el tiempo: dónde está el novio, cuando te casas, para cuando los hijos… NUNCA, nunca cedan ante la presión social. Y bueno, un día nos reunimos en un café, pagamos 500 pesos por un dominio y creamos Somos Violetas para hacer ruido, para hacernos escuchar.

Desde el inicio nuestro objetivo ha sido acercar a la sociedad al feminismo de una manera dinámica y sencilla para romper con el estigma de que este movimiento es exclusivo para las mujeres. No lo es, todos son bienvenidos, todos podemos participar, todos podemos aprender, lo necesitamos, necesitamos más aliados, más empatía con el movimiento feminista.

Me acuerdo que nuestra primera publicación de facebook decía algo como “todo es risa y diversión hasta que te tienes que poner el óvulo antes de dormir” haciendo referencia a una infección vaginal, el punto es que si tu dices que tienes una infección ahí abajo dejas de ser una niña bien y se te aparece tu mamá con el rosario en la mano porque tuviste relaciones sexuales, “¿cómo pudo pasar esta tragedia?” Y claro que no, es una idea totalmente errónea. Puedes tener una infección por otras razones, no solo por el sexo, por eso es tan importante informarse, romper con todos esos estigmas y tabúes que nos han hecho la vida imposible. De eso se trata Somos Violetas de hablar de todos estos temas que necesitan ser expuestos con urgencia.

 

Aporte al tema

Carol

Parte de lo que hace especial a los Beat Nights es que es un espacio para que podamos compartir nuestras experiencias y nos acompañemos en este proceso de supervivencia ya sea como emprendedores, creativos o jóvenes que están tratando de hacer algo. En nuestro caso creo que nos costó un poco aterrizar cuál sería nuestro aporte en este espacio porque como dice Jess, el objetivo de Somos Violetas es el de iniciar conversaciones sobre temas relevantes para las mujeres con un enfoque feminista y de género. Y la realidad es que la palabra feminista o feminismo aún sigue teniendo un connotación negativa. Si bien es cierto que muchas y muchos están en este proceso de deconstrucción, la realidad es que cuando salimos de nuestra burbuja de aliados nos topamos con que muchas personas todavía no entienden los conceptos más básicos del movimiento y no es la gran ciencia, pero sí requiere de una cantidad enorme de introspección y de cuestionar todo lo que has aprendido durante toda tu vida. Aún así creo que si la gente puede entender con precisión todo lo que sucede en Game of Thrones, el feminismo es pan comido.

Sé que todos los hombres y en especial las mujeres tienen experiencias diferentes y a veces las generalizaciones pueden ofenderles porque no se ven reflejados en ellas, sin embargo, la realidad es que el patriarcado no es un pretexto que nos encante usar y mencionar cada 5 minutos para hacernos las víctimas. Es una estructura tan inmersa en nuestra cultura que a veces no nos damos cuenta que vivimos y actuamos de acuerdo a ella. Les comento todo esto porque durante este camino que hemos recorrido como creadoras y emprendedoras aún nos sigue costando creer en nuestro trabajo, aún cuando sabemos que lo que estamos haciendo va por buen camino. Creo que como mujeres se nos ha enseñado a complacer a otros y a pedir permiso, tampoco nos ayuda mucho que sigamos menospreciando la labor y sobretodo la creativa que hacen las mujeres.

Muchas veces vemos los contenidos creados por y para mujeres como algo “no tan importante” o “no tan serio” y peor aún si es rosita y brilla; los clasificamos como exclusivos para nosotras como si no tuviesen otro aporte (o nada que decir) que el de entretenernos, y aún cuando estos sean obras de arte siempre los hacemos a un lado por no satisfacer esta idea de superioridad intelectual. Legalmente rubia y Chicas pesadas  son comedias brillantes que se enfocan y son protagonizadas por mujeres con problemáticas (aunque no lo crean) reales, y aún así las seguimos haciendo de menos, (algunos no todos).

Y es que uno de los retos de ser mujer y emprender o crear es el de tener que enfrentarte a cosas que son tan normalizadas que ya las vemos como parte del día a día, y que el miedo a ser tachadas de locas, exageradas, a perder nuestro trabajo o posibles relaciones laborales, el miedo a cómo nos van a percibir los demás: como mamonas, o fresas o “difíciles para trabajar”, histéricas, etcétera, nos hacen guardarnos nuestros sentimientos como si no pasara nada aunque en el fondo sabemos que si fuera al revés y en vez de nosotras hubiese un hombre, las cosas serían diferentes.

Sé cómo suena y sé lo que posiblemente están pensando, aquí viene la feminista a arruinarlo todo, no negamos que los hombres también presenten dudas, miedos o inseguridades pero ¿alguna vez han experimentado ese molesto mansplaining / machi-explicación?

Hemos conocido a mujeres talentosas que no creen en su trabajo porque no forman parte de esos círculos intelectuales o no han recibido una validación de estos, no se vayan lejos, hace dos años no tenía idea de quién era Elena Garro, y hasta el día de hoy la gente la sigue percibiendo como la esposa de Octavio Paz, en vez de la creadora del realismo mágico.

Jess y yo escogimos las redes sociales virtuales para poder hacer nuestro proyecto porque estamos familiarizadas con éstas, sabemos los alcances y las limitaciones que pueden tener y al mismo tiempo conocemos el tipo de gente y comentarios que nuestro contenido puede atraer a ellas. Cuando nos insultan, no nos dicen “pinches pendejas”, nos dicen “pinches pendejas putas ojalá las violen y las maten” (por citar algún ejemplo).

Creo que si algo hemos aprendido en este proceso es a no dejar que nos afecte todo el odio misógino que recibimos. En una ocasión tuve que desactivar mis notificaciones en el celular porque hice un spoiler a una amiga sobre Infinity Wars en media pelea con un machitroll. Los temas que abordamos son temas importantes a los que nosotras nunca tuvimos acceso: el aborto, la masturbación (tengo 25 años y aún me da pena decir la palabra en público o hablarlo con mis amigos) pero creemos que estamos cada vez más cerca al hacer memes y chistes sobre temas que se nos han enseñado a ver como súper tabúes cuando son el pan de cada día de las mujeres como el fetito ingeniero o las relaciones tóxicas.

 

 

Lo que todo joven debería evitar

Jess

Cuando inicias un proyecto, cualquier tipo de proyecto, creo que son importantes dos cosas que no debes de hacer. La primera es NO procrastinar. Carol y yo nos declaramos culpables de haber comprado el dominio de la página web en diciembre de 2015 y empezar Somos Violetas hasta septiembre del 2016. No hicimos nada durante casi un año y de repente, en una semana, escribimos la primera convocatoria, Carol hizo el diseño, creamos la página de facebook, twitter, instagram, publicamos la convocatoria y le terminamos de dar forma a la página web. En una semana. Lo impactante de todo esto es que la convocatoria tuvo buena respuesta, se compartió como unas 50 o 60 veces y desde el primer día nos enviaron un texto; celebramos la llegada de esa colaboración como si nos hubiéramos ganado el premio Pulitzer, fue increíble.

Entonces, desde nuestra experiencia les puedo decir que si ya tienen la idea, pónganse una fecha límite (que no sea una año obviamente), no dejen pasar el tiempo. Comprométanse con su proyecto, esta es la era de las redes sociales, hay miles de herramientas para que puedan promocionarlo y darlo a conocer. Sí, sí se puede. Y lo necesitamos, necesitamos sus ideas, necesitamos más voces, necesitamos más proyectos sociales que hagan surgir importantes comunidades, en Somos Violetas ya somos más de 10 mil. Y es un orgullo decirlo. La clave es emocionarse, sentir pasión por lo que quieres construir.

El segundo punto es nunca menospreciarse porque nos pasó, lo hemos vivido en varias ocasiones. Un claro ejemplo es cuando te comparas con otros proyectos similares. Colectivos feministas existen muchos, y en particular hay un revista feminista con la que nos comparábamos todo el tiempo que es Malvestida, la directora Ale Higareda es una diseñadora yucateca que admiramos muchísimo, la seguimos desde que vivía en Mérida y tenía su blog, Malvestida empezó como un blog y de verdad su evolución ha sido impresionante. Lo positivo de todo esto es que hay que aprender que las diferencias nos fortalecen y pueden hacer crecer nuestro proyecto.  

 

Lo que todo joven debería experimentar

Carol

 

Creo que todo joven debería permitirse sentirse orgulloso de su trabajo, darse la oportunidad de exponerlo y que otros lo conozcan. Muchas veces el miedo a lo que los otros dirán de algo que nos costó hacer nos frena y como dice Jess el compararse con otros influye mucho.

Sin embargo, yo creo que no deberíamos temerle a las críticas. Creo que nos hace falta aprender a diferenciar entre alguien que quiere darnos una retroalimentación de alguien que está lanzando mala vibra o se está proyectando en nosotros. También creo que todos deberíamos experimentar en algún punto decir NO. Sé que para las mujeres la noción del no es diferente, parece que decimos a ver convénceme, pero estoy hablando del ámbito laboral. Llega un punto en el que conoces tu trabajo, lo capaz que eres y lo que mereces. Sé que lamentablemente en la industria yucateca muchas personas se aprovechan de la necesidad económica de otras y ofrecen sueldos bajísimos o explotan a sus empleados y no tiene nada de malo decir que sí tampoco. Pero decir NO porque sabes que mereces más, es de las cosas que más gusto me (nos) han dado en la vida. La independencia no es algo que esté ligado a si vives con tus papás o si sigues en un trabajo de oficina. No tienes que viajar para encontrarte a ti mismo, con ir al cine solo o sola, con permitirte disfrutar de ti un ratito a la semana comienzas a apreciarte por quién eres y a valorarte más, y creo que todos deberíamos permitirnos sentirnos orgullosos de quiénes somos y lo que hemos logrado.

 

 

 

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La RePUTAción En Mérida: Rumores Que No Son Ciertos

Por Jess Ayala

“Mérida es un huevo”

“En Mérida todos se conocen entre todos”

“En Mérida todos somos el amigo del amigo”

 

¿Cuántas veces has escuchado estas expresiones?

Si bien he comprobado que es cierto, en nuestra ciudad se da por sentado que te conocen por lo que “saben” de ti o más bien creen saber. Es muy fácil ponerle etiquetas a las personas con la ayuda de ciertos rumores que circulan dentro de una gran comunidad que se conoce entre sí y en particular siento que sucede constantemente con las mujeres. Sigo sin poder creer todas las veces que me han comentado “fulanito dijo que estás saliendo con tal persona”, “me dijeron que te vieron el otro día en tal lado con aquél”; ¿y saben qué es lo verdaderamente aterrador? ¡Que nada de eso es verdad!

Cómo si la humillación de ser blanco de críticas y desmentir los rumores no fuera suficiente, en diversas ocasiones me he enterado de personas cuyo tema favorito de conversación soy yo. Y algunas de ellas no tienen nada bueno que decir.

¿Acaso soy una celebridad yuca? NO.

¿Es porque soy popular en Mérida? NO.

Esto lo sufrimos todas las mujeres.

To d a s.

La razón es la siguiente: nuestro “honor” siempre ha estado vinculado con nuestra sexualidad. SIEMPRE. Como bien lo explica el investigador Francois Carner:

 

“el honor femenino es más fácil de definir: consiste en conservar la honra sexual y la reputación de la virtud. Sencillo de explicar pero difícil de vivir, pues presupone coartar la libertad de movimiento, de palabras, de acción y, obviamente, de elección.” (1991, 97).

 

¿Te has dado cuenta de lo frágil que es nuestra reputación? ¿Lo sencillo que es destruir a una mujer a través de pequeños rumores? Un teléfono descompuesto puede arruinar vidas y esto ocurre con regularidad en Mérida, sin importar al círculo social al que pertenezcas.

Hace apenas unas semanas, la tatuadora Leto Martín escribió en su Facebook que estaba sorprendida de enterarse que diversos hombres aseguraban haber salido con ella, cuando en realidad ni siquiera los conocía o habían estado en el mismo lugar. ¿Con qué valor los hombres pueden lanzar semejantes mentiras? Por consiguiente, nuestra moralidad siempre será sometida a juicio bajo la mirada masculina. Ellos deciden qué etiqueta ponernos, son capaces de iniciar murmuraciones sobre nosotras y si a ellos se les antoja pueden señalarnos como mojigatas o hasta zorras.

 

La doble moral se presenta cuando ellos son capaces de salir con una amiga al cine, a tomar dos como la gente, a bailar o cualquier otra actividad socialmente aceptada porque ante la mirada pública está bien. Pero si alguna mujer se atreve sólo a salir con un amigo, ya lo está “friendzoneando”, es la “otra”, es una “calienta huevos”, sale con cualquiera e infinidad de cosas más. Se lee increíblemente ridículo y sin lógica porque efectivamente es una situación ridícula y sin lógica pero tristemente así funciona la sociedad. Nos someten a un sin fin de juicios.

 

La medida de la moralidad femenina es el juicio masculino, que establece el parámetro de lo moral y lo inmoral. (Ramos 1992, 153)

 

En un segundo estado, Leto agradeció la confianza de varias mujeres que se acercaron a ella para contarle qué chicos estaban esparcieron estos rumores y concuerdo con ella cuando explica que debemos crear una red de apoyo entre mujeres. Necesitamos urgentemente aplicar la sororidad para que este tipo de situaciones dejen de suceder porque la próxima podrías ser tú y si sucede, todas estaremos aquí para ti.

 

Bibliografía

Carner, Francois. “Estereotipos femeninos en el siglo XIX” en Carmen Ramos (Recopiladora). Presencia y transparencia: La mujer en la historia de México. México, DF.: El colegio de México, 1987.

Ramos, Carmen. “Señoritas Porfirianas: Mujer e ideología en el México progresista, 1880-1910” en Carmen Ramos (Recopiladora).  Presencia y transparencia: La mujer en la historia de México. México, DF.: El colegio de México, 1987.

 

 

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Perdón, perdóname.

 

Por Jess Ayala

You met me at a very strange time in my life

Tyler Durden

 

¿Alguna vez has lastimado a una persona que quieres?
¿Alguna vez le dijiste algo terriblemente doloroso?
¿Le recordaste un tema delicado de su pasado?

¿En verdad te atreviste a hacer eso?

Este texto es para ti.

En un mundo ideal no importaría que tan mal estén nuestras vidas, uno simplemente no podría excusarse de ser un imbécil y tratar cruelmente a la gente que está a su alrededor. Exacto, en un mundo ideal.

En la vida real es mucho más complicado. Sufres y quieres que la persona que te está haciendo sufrir sienta lo mismo que tú. ¿Cómo lograr eso? Fácil: con palabras.

Eliges sabiamente un tema, escribes y sin siquiera asegurarte que es verdad, lo dices. Sabes a la perfección el efecto que causará. ¿Eso te convierte en una mala persona? No. Pero sí te convierte en un imbécil.

Siempre he pensado que la maldad no tiene solución, es decir, si te encuentras con alguien frívolo(a) durante tu vida, lo seguirá siendo hasta que lo decida. Tal vez nunca logre cambiar, tal vez ni siquiera haga el intento. No está en ti la titánica tarea de cambiarlo(a).

Por otro lado, ¿qué pasa cuando por unos momentos dejas de ser tú para convertirte en alguien realmente imbécil?

Bien lo expresó el maestro Cerati: «te comportas de acuerdo con lo que te dicta cada momento y esa inconstancia no es algo heroico, es mas bien algo enfermo». Si eres impulsiva y sufres de ansiedad, ya sabes a que me refiero. Cuando finalmente aceptas que hiciste algo mal, necesitas pedir perdón.

Según la filósofa alemana Hannah Arendt, perdonar nos ayuda a deshacer los actos del pasado. Si no pudiéramos recibir el perdón, estaríamos condenados a ser siempre víctimas de las consecuencias de nuestros actos, ya que en diversas ocasiones obramos sin saber con certeza lo que estábamos haciendo. Asimismo, explica que no puede existir perdón sin arrepentimiento. En resumen: “los únicos que pueden ser perdonados, son los que admiten el mal provocado y se arrepienten.”

Ahora bien, ¿qué ocurre cuando quieres mostrar arrepentimiento? Dices perdón, perdóname. El problema es que para este punto tus palabras, que en un momento tuvieron tanto poder, ahora son insuficientes, ya no tienen validez. Perdiste.

Y si lo último que te dijo fue «jamás te voy a perdonar» y en verdad nunca te va a perdonar, ¿cual es el siguiente paso?
Al ser imposible regresar el tiempo para enmendar la situación, te quedan un par de acciones por realizar: perdonarte a ti misma y en su honor, ser una mejor persona.

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La era del YO-YO-YO.

Por Jess Ayala

Recordar es volver a sufrir.

Por eso decidí ver de nuevo Aziz Ansari Live at Madison Square Garden en un domingo solitario y aburrido. La primera vez que lo vi me impactó tanto que lo único que pude hacer al respecto fue sentarme a escribir y tres años después me encuentro haciendo lo mismo. La comedia de Aziz Ansari tiene ese poder: te ríes pero al mismo tiempo te aplicas un examen introspectivo. El texto original es del 2015 y la triste realidad es que mi perspectiva no ha cambiado mucho desde aquél entonces. Hice cambios mínimos y quise compartirlo con la comunidad violeta meramente como un ejercicio para reflexión: ¿cómo tratamos a la gente que nos rodea? ¿cómo nos estamos tratando a nosotras mismas? ¿cómo estamos llevando nuestras relaciones interpersonales en esta era del social media?

Pido disculpas de antemano si este texto les resulta exagerado, pero lo considero necesario, nuevamente como un ejercicio introspectivo. A propósito de Aziz, si no han visto el especial que les comento arriba y Master Of None, este es el momento perfecto. ¿Listas?

Hace unos días vi Aziz Ansari Live at Madison Square Garden en Nextflix, soy fan de su comedia y tenía ganas de reírme un rato por lo que creí que era la mejor opción… no lo fue. El speech de dicho stand up se enfocó en las relaciones humanas y lo jodidas que están gracias a las nuevas tecnologías (¿o a nosotros que no sabemos usarla adecuadamente?), eso todos lo sabemos, pero fue tal el grado de identificación que sentí durante su performance que al final me dejó un mal sabor de boca. Claro que me reí pero por las razones equivocadas. Era reírme o revivir con nostalgia y detalle cada una de las situaciones que me hizo recordar. A propósito de un reciente malentendido que tuve con unos amigos y de ver ese stand up, surge mi necesidad de escribir este texto.

He decidido llamarle «egoísmo posmoderno» porque muy acertadamente el teórico Theodor Adorno vaticinó el caos que existiría por el surgimiento de los mass media, la posmodernidad y la llegada de la tecnología, en oposición a lo que Gianni Vattimo consideraba que sería una “sociedad transparente”. A continuación explicaré lo que he sintetizado como “egoísmo posmoderno” con la ayuda de los chistes de Aziz y experiencias propias.  

El comediante tiene mucha razón cuando dice que «todos somos parte de un grupo de gente muy grosera e impredecible. Si estás vivo y tienes un celular, entonces eres una persona grosera de mierda». ¿Por qué? Te haré una pregunta y responde honestamente:¿Has intentado hacer planes los últimos dos años? ¿Como te ha ido? Es una situación que se ha convertido en algo frustrante. F R U S T R A N T E. Es algo así como:

-¿Podemos vernos?

-MAYBEEEEEEEE, A LO MEJOR, PUEDE SER, TAL VEZ…

Esta persona me gustaba mucho y ese esperado café nunca se concretó.

Se convierte en un juego en el que la primera persona que esté más ocupada o posponga más los planes, gana. Y, si me la aplicas pues yo también te la aplico. Fíjense en lo mucho que tardamos en contestar, en las fechas, a veces yo me esperaba hasta el día siguiente para responder.

Aziz recuerda los tiempos en los que una llamada bastaba para hacer un compromiso. Si la persona con la que saldrías te decía a las “8pm en tal lado” estabas a las 8 en punto en el lugar acordado y si no llegaba, era porque estaba muerto, así es, MORIR era la única manera de cancelar amablemente un plan. ¿Ahora cómo nos cancelan? Una hora antes te escriben un whats y si tienes suerte, te llaman para avisar. THIS SHIT IS REAL.

A veces siento que ya no hay tanta emoción por ver a nuestros amigos. Recuerdo que cuando estaba en la secundaria y me pasaba algo importante (por más cagado que sea) pero no me alcanzaba el crédito para un mensaje de texto tenía que esperar desesperada hasta el día siguiente para contárselo a mis amigas. ¡Existía emoción! Ahora lo primero que hacemos es enviar un mensaje de voz y listo.

Le reclamé a una amiga que siempre me deja en visto ¿y que creen que hizo? ¡POR SUPUESTO! Me dejó en visto… DE NUEVO.

En esta época las relaciones humanas se han convertido en un verdadero v i a c r u c i s. La gente no se compromete a nada y no hablo solo de relaciones amorosas, sino en general. El encuentro cara a cara ha pasado a un segundo plano, porque sabemos todo de todos gracias a nuestras redes.

Cuando alguien nos deja en visto, enloquecemos, me ha pasado que hasta mi mamá me deja en palomita azul y por supuesto que me enoja (nunca te lo perdonaré mamá). Si te gusta alguien, inmediatamente comienza la auto tortura: te haces su amiga en facebook, lo sigues en twitter, instagram y hasta Snapchat. La paranoia se presenta cuando otra mujer le comenta o da like, en fin, te inventas toda una historia inverosímil, te conviertes en algo que no tiene nada que ver contigo y tu forma de ser, pero a ese grado hemos llegado.  

Por otro lado, cuando alguien que NO es de nuestro agrado e interés nos invita a salir ¿qué hacemos? FINGIR ESTAR OCUPADOS TODO EL TIEMPO. Así es, ponemos a prueba a la otra persona a través de un juego psicológico en el que medimos el grado de esperanza que posee. O se cansa o se cansa. Reconozco que han existido diversas ocasiones en las que me he portado no solo grosera, sino como una verdadera idiota, he ignorado sin piedad. (Todos lo hemos hecho, no me dejen sola en esto).

Sin embargo, en mis últimas experiencias he sido lo más directa posible para evitar malentendidos pero claro, no toda la gente es así.

 

Este chico y yo nos gustamos en la prepa, nunca pasó nada pero desde entonces siempre ha sido muy amable conmigo. El año pasado (2014), cuando tuve una contractura en la espalda y me postraron en cama cual Frida Kahlo, publiqué que quería unas lenguas de gato para sobrevivir al dolor… fue el único que me preguntó cómo podía enviarlas a mi casa.

 

Siempre existirán personas que te sacarán de quicio y te harán perder el tiempo, más vale no fiarse de ellos y alejarte lo más pronto que puedas, a menos que sean tus amigos, a ellos perdónalos porque han de estar «ocupados». Para ya no hacer más largo esto, el egoísmo del que hablo se resume en lo siguiente: Nos hemos olvidado del OTRO.  Así de sencillo. Estamos en la era del YO-YO-YO.

Actualmente continuo en conflicto porque soy fan de las redes sociales, trabajo en marketing digital (ironías de la vida) por lo tanto, me encantan. Y claro, me sigo enojando muchísimo cuando la gente me deja en visto. Por mi parte he aprendido a decir «estoy ocupada, te escribo al ratito» y lo hago, les escribo cuando me desocupo. Ojalá fuéramos más amables los unos con los otros, ¿o ustedes qué creen? No me queda más que repetir: pinche Aziz, hubiera visto el roast de Charlie Sheen u otra pendejada.

Uno de mis amigos con el que inevitablemente he perdido contacto, me responde un mes después porque “pensó” que YO no le había respondido.

P.D. Disculpen la intensidad y si creen que exagero ¿me lo harían saber? les agradeceré infinitamente que opinen.

 

 

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El amor, el amor…

Para C.H.M.

 

Participamos en el especial “Debate sobre el amor romántico” realizado por Sara Lovera y Lorena Castellanos para Sem México. Estas fueron nuestras conclusiones después de reflexionar sobre el amor que es tan difícil de definir.

Para encontrar los artículos originales visita http://www.semmexico.com

Carol Santana

¿Y ustedes como mujeres, cómo viven el amor?

Todos los días es un proceso para ser más paciente conmigo y con las personas. Creo en el amor romántico que existe en los medios pero mientras me toca, experimento el amor hacia mí, mi entorno y la gente con la que interactúo.

¿Qué es para ustedes el amor de pareja?

Me gusta creer en esa idea romántica (idealista) del amor como algo más allá de cualquier norma social, alá Orgullo y Prejuicio pero para mi no puede existir amor si no hay respeto y confianza o si hay violencia de por medio.

¿Cuánto aman?

Me gusta pensar que mucho porque creo en el amor y bla bla bla, pero la verdad es que he aprendido que si algo no me parece o no me gusta la manera en la que me tratan me doy la vuelta y bye. Amarse a una misma es la aventura romántica más importante de la vida y la relación que tenemos que cuidar sobre todas las cosas.

Jess Ayala

¿Y ustedes como mujeres, cómo viven el amor?

El amor me parece muy complejo, por lo mismo me tomó mucho tiempo entenderlo. Llegué a pensar que sólo podía sentirlo hacia la gente que me rodea pero debido a ciertas experiencias pude darme cuenta que el amor debe empezar por mí misma: cómo me siento, cómo me hablo, cómo me trato. Del amor propio dependerá cómo te desenvuelves en el mundo y la manera en que afrontas los retos de la vida diaria y tus relaciones interpersonales.

¿Qué es para ustedes el amor de pareja?

El amor de pareja tiene que ser un gran trabajo en equipo. Tiene que existir mucha comunicación, confianza y sobre todo paciencia. Compartirte con otro ser humano es una tarea complicada pero vale la pena si el amor que se tienen es recíproco.

¿Cuánto aman?

Amo muchísmo.

A mi familia, mis amigos, mi mascota, mi trabajo, a mí. Estoy en el momento en el que disfruto hasta de ir al súper con mis papás para hacer las compras de la semana. No quiero perder más tiempo. Así de tanto amo.

 

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Dulces 26

This is the place
Sit down, you’re safe now
You’ve been stuck in a lift
We’ve been trying to reach you, Thom
This is the place

Llegué a mis 26 más feliz y entera que nunca, literal.

En estos momentos estaría en la Ciudad de México con mi mejor amiga disfrutando mi cumpleaños número veintiséis pero dicho viaje que planeamos durante meses tuvo que ser, muy a mi pesar, cancelado.

A mediados de noviembre fui a consultar por una simple infección y terminé viviendo una pesadilla: por diversos síntomas, todo parecía indicar que mi único riñón estaba fallando. Quienes me conocen saben que a los 13 me quitaron dicho órgano (el de lado derecho) por cuestiones que ni el mismísimo Dr House podría resolver y desde aquél entonces he cargado con esa cruz. Yo no nací normal y siempre le digo a mi mamá en broma que seguro «no me hicieron con amor» ya que desde pequeña mi historial médico ha sido un verdadero calvario para mi familia y desde luego para mi.

En este nuevo episodio de «No sabemos qué tiene Jess» tuve mucho miedo y me refugié en mi mamá, en mi mejor amiga y en mis jefes. Solo ellos lo sabían porque tengo ese vicio de ocultar mis tragedias a las personas que quiero. Para no hacer larga la historia, después de una serie de estudios, muchos días sin dormir y estricto monitoreo, resultó que mi riñón está en perfectas condiciones. Fue falsa alarma y estoy bien.

Estoy agradecida por seguir en este mundo.

Y de aquí nadie me mueve.

Me alegra saber que tengo como principal soporte a mi familia, un squad de amigas que Taylor Swift envidiaría, a mis jefes como mejores amigos, a Carol como la mujer ideal, mejor amiga y cómplice para haber creado un proyecto tan bonito como lo es Somos Violetas. No me cabe la menor duda de que estoy en donde debo estar y tengo todo lo que quiero, (por el momento). Porque además de anormal, nací exigente conmigo misma y aún me quedan muchísimas cosas por cumplir(me).

Nina Simone dijo en una ocasión que para ella la libertad es no tener miedo. Y hoy me siento más libre que nunca. 

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¿Cómo superarte?

A Karla.

Bien lo dijo Meryl Streep en un bonito y brillante discurso que dio en una entrega de premios, citando a la recién fallecida Carrie Fisher: «Take your broken heart, make it into art», y eso hice. Comencé a escribir de nuevo, encontré viejos borradores que tenía guardados desde la universidad y me concentré en terminarlos. No es precisamente arte, pero ya sabes a qué me refiero, volví a interesarme en algo que verdaderamente me apasiona. Eso es a lo que se refería la actriz: en tiempos oscuros, debes recordar qué es lo que amas, lo que te da fuerzas.

Tu partida, por cuarta o quinta ocasión (han sido tantas que perdí la cuenta), me dejó paralizada de nuevo. Desafortunadamente para ambos, me olvidé de mí por mucho tiempo. Y digo para ambos porque me convertí en una persona desagradable; empezamos a desafiarnos sobre quién dejaría a quién. Empezó el juego del «que…»: que si me salía de tu vida para siempre, que si ya no me querías, que si ya tenías a otra. Todo era un sin fin de peleas que terminaron por destruir el poco respeto que nos teníamos. Desde mucho antes de escuchar la valiosa frase de quien interpretara a la Princesa Leia, ya había comenzado a hacer cosas que antes no me hubiera atrevido, por muy tontas que parezcan: ir al cine sola, escuchar tu música favorita sin llorarte y, sobre todo, dedicarme a mí. Un hábito que nunca debí dejar. ¿Quién era yo antes de perderme en ti? El viaje de introspección recién comenzaba.

Me repetía miles de veces al día «todo va a estar bien», pero no dejaba de pensar y extrañarte. Poco a poco me fui ocupando en diversas actividades, y con el paso del tiempo me fui sintiendo mejor. Durante el difícil proceso de «sanación» o como le quieras llamar, pude darme cuenta que no hay poder humano, consejo de mejor amiga, terapia o botella de alcohol que te ayude a superar una relación, la decisión es únicamente tuya. Lo cual es un arma de doble filo porque, ¿hasta dónde llegamos algunas personas para ponernos un alto y decirnos «¡ya basta!»? La mayoría de las veces sucede cuando estamos hechos pedazos y ya no nos reconocemos.

Resulta que esto del amor propio y quererse a sí misma es tremendamente poderoso, aunque suene a libro de superación personal barato. This shit is real y como diría Oscar Wilde: «Amarse a uno mismo es el principio de una historia de amor eterna». Finalmente supe que no era el fin del mundo como yo lo pensaba y ahora ya no tengo miedo del futuro, a pesar de que no estés en mis planes. Sé con certeza que no te guardo rencor y estoy convencida de que deseo tu felicidad tanto como la mía.

A las personas que están viviendo una ruptura, sólo me queda repetirles: «Take your broken heart, make it into art».

 

Edición de texto: Natalia Pech.

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Lo que callamos las Violetas

Autoentrevista.

 

Somos Carol Santana y Jessica Ayala, las ovejas feministas de nuestras familias y las creadoras de Somos Violetas.

Hemos decidido inaugurar la sección  “Lo que callamos las Violetas” contándoles sobre cómo nació este proyecto y también con la intención de abrir nuestros corazones para que nos conozcan un poco más.

¡Adelante con la autoentrevista!

Carol Santana

Sobre ti

HELLOW, it’s me Carol Santana, tal vez me recuerden por mis rants en twitter sobre mi fascinación por Hollywood y Taylor Swift, o peor aún por quejarme porque aún no tenemos funkos de Digimon. Estudié Comunicación Social –juro que ya casi me titulo mamá- y actualmente soy freelancer de ilustración, animación y diseño mientras termino mi tesis sobre Supernatural (no sería yo si no mencionara esto). De niña quería ser antropóloga y no sé cómo termine obsesionada con la cultura pop, la astrología y las comedias románticas.

Tu amistad con Jess

Conocí a Jess en segundo de prepa y en ese entonces creía que éramos todo lo contrario: ella era “súper fresa” amiga de todos los maestros y yo era emo kudarky wanna be que odiaba todo. Cuando nos tocó estar en tercero me di cuenta que Jess no era tan diferente de mí. In fact, teníamos el mismo humor, nos encantaba comprar revistas, hablar de famosos, libros y películas, y odiar al PRI; además, las dos sufrimos de mucho bullying de chiquitas y entendíamos a la perfección lo imbécil que pueden llegar a ser las personas.

Por qué eres feminista

Por ahí dicen que no puedes ser mujer y no ser feminista y luego de reflexionar sobre cómo llegué hasta aquí, lo creo totalmente. Crecer rodeada de ideas de lo que debe o no ser una mujer junto con el bullying, acoso sexual y el machismo internalizado me llevó a tener un colapso emocional cuando llegué a la Universidad y me hicieron cuestionar mi existencia.

Suena como a iniciación de culto de Herbalife pero el feminismo me cambió la vida y fue todo un proceso que tuve la suerte de vivir rodeada de mujeres como Jess que estaban en la misma lucha de deconstrucción.

Cómo nació Somos Violetas

AMO las revistas, mi sueño siempre fue ser Jennifer Garner en Si tuviera 30 o Carrie Bradshaw en Sex And The City, pero mientras más pasaba metida en este proceso de deconstrucción más me decepcionaba del contenido que leía. Jess y yo siempre nos burlábamos de lo estúpido que eran sus artículos (hey, Cosmo, what’s good?) y bromeábamos sobre cómo nosotras lo podíamos hacer mucho mejor enfocándonos en las experiencias reales de mujeres y no en esos ideales que se supone que tenemos que ser para ser dignas de tentar a un hombre. Y así, sin un nombre en claro aún, acabamos en un café pagando el dominio de nuestro sitio con la meta de poder hacer ruido para que nuestras lectoras se cuestionen, compartan y se informen haciendo el feminismo más cercano y no como un ente teórico.

Feministas que admiras

Mindy Kaling es mi pastora en la vida. Es una mujer súper inteligente y graciosa que se burla de si misma haciendo personajes sobre las exageraciones que la gente tiene sobre ella, como Kelly Kapoor en The Office o Mindy Lahiri en The Mindy Project. A veces la gente cree que porque nos gusta hablar de celebs o leer revistas somos estúpidas y pues no, no mamen.

También está Chimamanda Ngozi Adichie, y pueden ver su increíble Ted Talk aquí. La amo porque es súper teórica pero accesible. Mención honorífica a Caitlin Moran que también es escritora, pero su serie Raised By Wolves es una joya de arte y es todo lo que aspiro a hacer cuando sea grande.

Tu sección favorita de Somos Violetas  

Me encantan los ensayos personales, y es una lástima que muchos de ellos sean sobre acoso, Soy Violeta es la sección que más sufro porque es horrible leer todo lo que les ha pasado pero al mismo tiempo es la más importante para mí porque nos acerca a una realidad normalizada y requiere de mucho valor contar estas historias por muy “chiquitas” o “mínimas” que sean.

 

Jessica Ayala

Sobre ti

Soy Jessica Ayala Pérez, tengo 25 años y soy Licenciada en Literatura Latinoamericana. No tengo libro favorito pero sí autor favorito: Juan García Ponce. Amo a la banda inglesa Keane y la canción de mi vida es Nothing in my way. Antes mi pastor era Woody Allen pero tiempo después lo cambié por David Fincher. Mi perrito, a quien amo con todo mi corazón, tiene 8 años y se llama Harry (sí, en honor a Potter y no me da vergüenza decirlo).

Quisiera contarles t o d o sobre mi pero hablo/escribo un montón y me llevaría unas cuantas cuartillas más así que me limitaré a cerrar con lo siguiente: actualmente soy copywritter en Métrica Marketing y Somos Violetas es lo que más me enorgullece en mi vida.

Tu amistad con Carol

Nos conocimos en la prepa. Estudiamos juntas en segundo año pero cada quien tenía su grupo de amigos así que no convivimos mucho y tengo entendido que yo no le agradaba del todo jajaja *espera que Carol lo desmienta*. Fue hasta tercero que nuevamente nos tocó estar en el mismo salón cuando comenzamos a llevarnos súper, me di cuenta que teníamos muchas cosas en común y nos divertimos un buen en nuestro último año.

Por qué eres feminista

Cuando estaba chiquita me encantaba ver los concursos de Miss Universo y me decía: “quiero estar un día ahí contestando preguntas difíciles pero bien respondidas, sin tartamudear, sin equivocarme, sin ponerme nerviosa”. El problema es que crecí y mi cuerpo también: mis caderas ensancharon, heredé unas piernotas y bueno, para qué seguirle.

Por esta razón, desde los 13 años he tenido que soportar chistes sobre mi cuerpo, “piropos”, “halagos” y hasta insultos porque además de todo lo anterior, mido 1.70. Es como si mis papás hubieran decidido castigarme sólo por nacer (es bromiiii mamá, por si estás leyendo esto). Poco a poco me hice consciente de lo que representaba mi cuerpo para los hombres, incluso para las mujeres porque la verdad es que muchas veces me tocó vivir bullying de su parte, sobre todo cuando estaba en la secundaria, para mi esa época fue un verdadero infierno.

También he vivido un par de episodios violentos y esto ha acentuado mi forma de ser así como mi interés por el feminismo. De igual manera la carrera influyó mucho en mí, me brindó las herramientas necesarias para analizar discursos y el mundo en general. Por todo lo anterior, creo de todo corazón que podemos hacer un cambio, yo quiero ser parte de las jóvenes feministas que están haciendo lo posible creando un corpus ideológico y construyendo un legado para que las próximas generaciones no tengan que vivir lo que nosotras ahora. Estamos viviendo un mundo tan desigual y cero empático que de verdad necesitamos unirnos a la lucha.

En resumen esto fue lo que sucedió: body issues + experiencia de vida + literatura = jess feminista.

Cómo nació Somos Violetas

¡Gracias a Cosmopolitan!

Carol y yo siempre nos burlábamos de los “artículos” que publicaban tanto en su página web como en su versión impresa. Eran ridículos, además creemos que le hablan a un estereotipo de mujer que ellos mismos definieron: mujer de clase alta, que se viste con ropa de marca y a partir de esto nos hacen creer que para ser una mujer empoderada necesitamos tener y/o hacer ciertas cosas (de ahí que tengan tanta publicidad en sus páginas). En resumen: abordan discursos sobre lo que es, necesita o debería ser una “mujer moderna”. No nos sentíamos identificadas con esos contenidos y gracias a todo lo anterior nació Somos Violetas que claramente tiene un perfil humanista que busca reflexionar sobre lo que estamos viviendo las mujeres hoy en día. Compramos nuestro dominio, creamos la página de Facebook y escribimos una carta de presentación que pueden leer aquí .

Iniciamos en septiembre del 2016 y hemos crecido poco a poco, por eso estamos muy felices con los resultados.

Feministas que admiras

Hablaré de dos feministas que me han robado el corazón y en algún punto de mi vida me gustaría ser como ellas. La primera es la comediante Chelsea Handler que tiene su propio talk show en Netflix en el que se ha dedicado, a través de su sátira y humor negro, a cuestionar a Donald Trump. Las problemáticas en torno a la mujer y la política son sus tópicos más recurrentes. Lo que más disfruto del programa es que siempre invita a senadores, feministas y también celebrities para debatir problemas sociales en torno a los temas que ya mencioné. Es muy inteligente, es muy divertida y en cada programa aporta algo o aprendes algo que al final dices: “valió la pena sentarme 50 minutos a ver este show”.

La segunda es Estefanía Vela Barba, una de las creadores de (E)stereotipas. Tiene una columna en El Universal llamada Pornucopia y también ha publicado en NexosLetras Libres y New York Times en español. En sus textos e investigaciones aborda los derechos sexuales y reproductivos, la violencia de género, entre otros. Lo mejor es que su trabajo no sólo se reduce a publicaciones, por mencionar un ejemplo, cuando fue responsable del Área de Derechos Sexuales y Reproductivos del Programa de Derecho a la Salud del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), formó parte de la defensa  de la Asamblea Legislativa del DF para permitir el matrimonio entre personas del mismo sexo ante la Suprema Corte. Considero un verdadero privilegio leerla y escucharla.

Tu sección favorita de Somos Violetas

Soy fan de los cuentos y poemas que ya están publicados en Ficción, puedo decir que es mi favorita por esa razón. Por otra parte, Soy Violeta, al ser una sección dedicada a los testimonios, ha tenido una excelente respuesta pero al mismo tiempo es difícil leer las historias de mujeres que han sido víctimas de algún tipo de violencia. Admiramos a quienes se han decidido a contarlas y esperemos que pronto muchas más se animen a hacerlo, que sepan que no están solas, necesitamos hacer ruido.

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Lo que callamos las Violetas

Cómo el feminismo me ayudó a mejorar mi relación con mi mamá

 

Cuando digo que el feminismo me cambió la vida para bien sé que muchos (omvrez) me ven como si estuviese metida en algún culto de life coaching y estuviese buscando a mis tres nuevos reclutas; sin embargo es cierto, cuestionar al patriarcado no sólo me volvió una persona más segura y consciente, sino que también me ayudó a mejorar la relación con las demás mujeres en mi vida, incluyendo a mi madre.

Es una muy larga historia, y estoy convencida de que sólo una telenovela protagonizada por Silvia Navarro y Evangelina Elizondo  le haría justicia: chantaje, abuso emocional, mentiras, llanto, en fin,  mi mamá y yo nunca fuimos buenas amigas. No fue de un día para otro; el feminismo ni los seres humanos funcionamos así (creo yo) es un proceso, uno que depende de cada persona pero que empieza con una afirmación bastante simple: las mamás también son seres humanos. Las mamás también son mujeres.

DUH! No crean que soy muy pendeja pero a veces solemos poner a ciertas personas en estándares muy altos, en repisas intocables e ignoramos que en el fondo, al igual que nosotras (os) también están lidiando con su propia existencia. Mi mamá suele decir que cuando una es madre deja de existir y todo lo que importan son sus hijos, y le creo. Pero lo cierto es que ser mamá (en mi experiencia teniendo unas cuantas presentes) no te hace olvidarte de todos los problemas que tenías antes de esto, en dado caso los empeora o los hace más evidentes, sobre todo si no querías volver a pensar en ellos.

Mi mamá por ejemplo vivía con culpa, culpa de no ser suficiente, culpa de haber puesto una carga en mi que no me correspondía, culpa de no haber estado presente cuando sus hermanas la necesitaban más allá de lo económico y mucha culpa de nunca haber tenido el valor suficiente para cuestionar al sistema y decirle bye a las ideas de que el divorcio te convierte en una paria social y hace que tus hijas se vuelvan bastardas. Ideas que hoy son más evidentemente cuestionadas pero que hace 50 años no o que no se hablaban de manera abierta como por ejemplo el que muchas ni querían ser madres.

Si de por sí ser mujer ya es complicado en este sistema, agréguenle una serie de ideas preconcebidas del deber ser para cuidar a otros: tierna, amorosa, paciente, dispuesta a todo, etc. Existe x cantidad de ideas asociadas a la maternidad que me hacían sentir súper frustrada porque mi mamá no era nada parecido a eso; lo único en lo que coincidíamos es que no teníamos nada en común.

Cuando empecé mi proceso como feminista, me di cuenta que también había sido muy injusta con mi madre; me costó la vida pero al final me  acerqué a ella para que me contara sus experiencias,  a la vez que le platicaba de todo lo que aprendía y platicaba con mis amigas; me senté a escuchar sus  miedos e inseguridades no como MI mamá, sino como una mujer ajena a mi; la traté como un individuo y no como mi propiedad. Conocer sobre su vida antes de ser madre y su relación con mi abuelita me hizo comprender muchas cosas como por ejemplo entender que cuando vives en un círculo de violencia y abuso no te das cuenta cuando te conviertes en el abusador con las personas que tienen menos poder que tú, en su caso conmigo y en mi caso con mi hermana.

Suena muy simple pero en realidad fueron años y no todos los momentos fueron felices, pero mientras más comprendía cómo el patriarcado nos limita y nunca nos deja ser suficientes más fácil fue entender a mi madre y las presiones con las que tenía que lidiar como empresaria, madre, esposa y además, ama de casa.

Mi mamá pasó de ser a mi enemiga a muerte a mi mejor amiga y aunque seguimos lidiando con muchas cosas como por ejemplo el clascismo y el racismo, nuestra relación no es NADA como lo era hace 7 años.


Al final siento que apliqué la de RuPaul y comencé conmigo; primero tuve que comprender que mi inestabilidad emocional no era mi culpa, perdonarme y luego aprenderme a amar para  ser paciente con los demás, entendiendo que están igual de rotos que yo y que también están lidiando sus propias batallas, en especial aquellas a las que el patriarcado las ha chingado toda su vida hasta hacerlas creer que no merecen más y que las cosas tienen que ser de una sola forma (obvio privilegiando al hombre), como le pasó a mi mamá.