Por E. Z.

El tema del amor propio en mi caso es sumamente complicado dado que no fue hasta que me separé de mi ahora ex esposo cuando descubrí que carecía del amor que una debe tenerse a sí misma. Es en ese momento cuando inicia una batalla aún peor que superar la ruptura con otra persona. El reto principal se trata de encontrarte sola y contigo misma. Yo nunca lo había estado y era el peor de mis miedos: empezar a conocerme y amarme por quien soy, no por quien los demás quieran que sea.

Cuando me separé de él en lo único que podía pensar fue en ya no me amaba y no, nunca me amó. Me cuestioné diversas como ¿por qué dejó que yo me fuera? ¿por qué dejó de luchar? ¿acaso hice mal las cosas? ¿en qué fallé? ¿no soy lo suficientemente buena para él?  Solo pensaba en que ya no estaba conmigo y había dejado de amarme. Me victimizaba y auto castigaba con una serie de pensamientos negativos hacia mí. Sin embargo, la verdadera interrogante era: ¿cómo él podía amarme si yo jamás me amé?

Me di cuenta que carecía de ese amor propio y que realmente la raíz de mi tristeza, decepción y depresión eran reflejos de mis propios miedos e inseguridades que a lo largo de mi vida siempre tuve y cargué, que la única responsable de lo que había vivido era yo, porque nadie me puso una pistola en la cabeza, las decisiones las tomé yo y nadie más. Siempre es más fácil señalar a la otra  persona y hacerla responsable por todo lo que te pueda hacer sentir.

Una pareja no debe ser la responsable de ti, ni tu necesidad, sino tu complemento. Debes ser feliz por ti misma; sentirte amada, plena y en paz y tu pareja solo debe complementar ese amor, eso no lo exenta que sus acciones y decisiones hayan sido incorrectas y deshonestas en la relación, pero duele más darse cuenta que tu permites muchas cosas por falta de ese amor hacia tu persona, y porque idealizas a un ser humano que fue, es y será así, hasta que decida ser lo contrario.

El mejor consejo que les puedo brindar es buscar ayuda e ir a terapia después de una ruptura así como tener disposición y voluntad para enfrentarse a un proceso de sanación. Si están viviendo una situación similar quiero decirles que no es nada fácil enfrentarse a nuestros traumas, miedos y demonios internos. Tenemos que estar dispuestas a perdonarnos por no amarnos y por permitirnos cosas que nos dañaron.

Considero que hay dos caminos: el fácil, es decir, el que te lleva una y otra vez en la misma dirección, durante el cual vas tapando huecos momentáneos que luego traerán las mismas consecuencias. Es muy fácil reemplazar a tu ex pareja con otra persona después de tu separación, como dicen por ahí “un clavo saca otro clavo”, pero al final si tú no trabajas en amarte y conocerte te vas a seguir topando a lo largo de tu vida con clavos iguales o peores a tus relaciones pasadas.

Y el segundo: el más difícil en un principio, porque es sentir la soledad hasta los huesos, hasta llorar todos los días, y las noches, hasta sentir que no puedes respirar porque no puedes estar sin él, o más bien no puedes y no sabes estar sola porque nunca lo has estado, que sientes que todo el mundo está podrido y que jamás encontrarás a nadie más sino es él. Ese camino que es muy duro, rendirá frutos en un futuro no muy lejano porque te amarás tanto que no le volverás a permitir a ningún ser humano que te haga sufrir, llorar y nada de lo que no estás dispuesta a hacer.

¡Vale mucho la pena amarse a sí mismas! Lo demás vendrá por sí solo. 

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