Por Clau Nyappy

Brujas. No son más que cuentos de hadas.

Están asesinando mujeres por toda Inglaterra.

Sólo porque saben cosas.”

Trabajar en una librería y tener permiso de leer lo que uno quiera tiene sus ventajas: este año he leído libros que tenía en mi lista desde hace mucho; he conocido otros que de otra forma era poco probable entraran en mi radar, el cual trataba de no ampliar por saber que no podría comprarlos. Me he hecho fan de autores a los que probablemente no les habría dado oportunidad, he conocido gente que por verme leyendo me recomiendan otras cosas del mismo estilo pero que no tenemos en la tienda y he disfrutado mucho con ello. 

Una de las cosas importantes que me ha permitido mi trabajo ha sido reducir un poco mi aversión por la literatura juvenil, —quiero aclarar que nunca la he despreciadopero tristemente es un tipo de literatura que se presta mucho a una narrativa simple, llena de clichés enfocados en convertirlas en éxitos de ventas y, que por lo mismo, suelen ser el refrito del refrito, es decir, no permiten al lector crecer y expandirse.

A pesar de todas estas situaciones existen en efecto buenos libros para jóvenes, que suelen ser los que dan pie a las copias o que no llegan a ser reconocidos por intentar cosas distintas, pero entre tantos títulos es difícil dar con estas joyas, así que en el tiempo que llevo en la tienda, me he acercado un poco más a esa sección y he escogido un par de títulos, llevándome la mayoría de las veces una grata experiencia, aunque sigo siendo exigente y escojo los títulos no con base en el qué tanto se venden sino en lo que se supone ofrecen. Fue así como di con La hora de las brujas de Nicholas Bowling.

En un principio el título no llamó del todo mi atención, en este caso la portada es la que logra el impacto y de ahí, la contraportada logra el resto. Lo primero que lees no es la sinopsis sino un pequeño pero poderoso fragmento: una palabra seguida de tres oraciones, que son tres afirmaciones contundentes, con la primera se desestima la palabra, con las otras dos se le da alcance a una horrible realidad, que no es otra sino la misma que vivimos día con día, la misma que hemos vivido a lo largo de la historia de la humanidad: las mujeres con poder dan miedo. 

Después de ese fragmento la sinopsis es un tanto innecesaria, pero de todas formas está ahí y es acertada, logra que quién sostiene el libro se convierta en su lector. Se nos explica que Alice está en Bedlam, que su madre fue asesinada tras ser declarada culpable de practicar brujería, que logra escapar y de que en efecto… es una bruja. La historia transcurre en Londres, en el siglo XVI, durante el reinado de Isabel I, (período de la cacería de brujas) cuando las mujeres eran objeto de escrutinio y el que supieran de hierbas, o estuvieran solas, o fueran fuertes, o no fueran especialmente devotas significaba que seguro eran adoradoras del demonio, lo que las lleva inevitablemente a la tumba, pues en los juicios no tenían forma de probar satisfactoriamente su inocencia, ya que hicieran lo que hicieran se les consideraría culpables… ¿Les suena? 

Aunque en la novela se maneja la existencia de las brujas, y desde el principio es revelado que tanto Alice como su madre pertenecen a ese grupo, esto no las convierte en las villanas de la historia. Y es que, como buen libro para jóvenes, es una historia en la que nuestra heroína tiene una misión que cumplir (de la que no sabe nada) y que la lleva a tener que enfrentarse a fuerzas más allá de sus capacidades. En el viaje conoce a Solomon, quien en primera instancia la salva, pero que no por esto lo convierte en el clásico rol masculino superior a la protagonista, sino que es quien la acompaña, siendo desde ese punto sumamente refrescante, eso sí, para responder a la época intenta seguir el rol del protector, pero Alice rompe el molde, como históricamente lo han hecho muchas mujeres y Solomon comprende y se convierte en aliado.

Las brujas de Bowling son simplemente mujeres que saben cosas, que investigan, que creen, que comprenden, que crecen, que no se quedan sólo con lo que pueden ver y como el conocimiento es poder, son mujeres fuertes y capaces, lo cual, no sólo en la Inglaterra del XVI, sino en nuestro contexto global actual, las hace peligrosas a los ojos de aquellos que siguen sin llegar siquiera al siglo de las luces.

Los conflictos que nos presenta la novela son actuales y entre ellos se encuentra el enojo que provoca el escarnio por el conocimiento, el dolor que dejan las injusticias pero sobre en especial, el saber que a pesar de todo no se está sola en la batalla, Alice, como todas: lucha y su lucha, como la nuestra, llega a buen puerto.

 

Categories: Reseñas

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