Estefanía se aventuró a llegar a Canadá sin nada familiar que la rodeara. Conoce su experiencia de su primer viaje sola y todo lo que ha aprendido.

Por Estefanía Arjona

Tomar la decisión de realizar un viaje sola fue la parte más difícil del plan.

Salir de mi zona de confort y estar lejos de las personas que quiero era lo que más me preocupaba, pero yo sabía que era importante enfrentar situaciones en la vida que nos causen miedo y sonará a cliché, pero es tan cierto que justo después de ese sentimiento están las experiencias que valen la pena vivir y hacer este viaje me ponía ansiosa sobre lo desconocido. Por eso quería demostrarme que era capaz de hacer algo a pesar de ese miedo.

 

Llegar a un lugar sola, me hizo desarrollar habilidades para resolver problemas

Es verdad que viajar sola te pone a prueba. En el viaje han surgido cuestiones que no tenía previstas así como problemas que he afrontado sobre la marcha pero ese también es uno de los grandes aprendizajes de esta forma de viajar.

Soy afortunada de estar en una ciudad con la mejor calidad de vida en Canadá por lo que se me ha facilitado resolver situaciones e imprevistos. Sin embargo, creo que otros destinos pueden ser más difíciles, razón por la cual tenemos que recurrir a nuestra intuición, sentido común y estar alerta de las circunstancias que se nos pueden presentar.

 

Paso mucho tiempo conmigo misma y esto me ha ayudado a conocerme mejor

Esta experiencia ha sido la mejor oportunidad para escucharme, conocerme mejor y saber lo que me gusta y lo que no. Tengo tiempo para reflexionar, disfrutar un capítulo o muchas veces, una serie completa cuando no estoy en el mood para salir; hacer una lista de mis pendientes semanales y no tener otra opción que cumplirlos porque nadie más los hará por mí.

Me gusta cocinar porque es una manera de consentirme. Cuando tengo tiempo me preparo cosas un poco elaboradas y disfruto todo el proceso desde ir al super por los ingredientes hasta terminar el último bocado.

Al estar sola la sensación de libertad es mayor y es súper padre el decidir que quiero hacer y qué no. No tengo prisa, no tengo que rendirle cuentas a nadie, no tengo que ponerme de acuerdo para tomar decisiones y la verdad es que muchas veces improviso mi día y dejo que los planes fluyan.

Conocer gente todos los días

Me considero una persona bastante social, por lo que este punto ha sido sencillo para mí, aquí he puesto en práctica mis habilidades para conocer gente y hacer amigos.

Al inicio, el idioma y las diferencias culturales me complicaron un poco el proceso, pero realmente es muy cool conocer gente de otras partes del mundo donde las pláticas pueden ser interminables. Sobre todo, he conocido personas que me han ayudado en situaciones cuando apenas llegué y me sentía completamente perdida. La sensación de recibir su ayuda fue increíble. Realmente conocer nueva gente todos los días es enriquecedor y te abrirá muchas puertas.

Sin duda, viajar sola es una de las experiencias más emocionantes que puedes vivir y que más te van a cambiar como persona. No es sencillo de explicar, pero es algo que te hace crecer de forma extraordinaria y que ha revolucionado mi desarrollo personal.

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