Si les dijera la cantidad de veces que Keane me salvó la vida no me lo creerían. Se que suena exagerado y no quiero asustar a nadie pero piensen en esto: en 2004 las redes sociales no existían, el internet solo estaba al alcance de unos cuantos y era difícil acceder a información sobre temas tan importantes y rodeados de tabúes como la salud mental. 

Durante la adolescencia no recuerdo ni a una sola persona que quisiera hablar conmigo sobre el manejo de emociones ya que no estaba en la agenda de aquellos tiempos. Era imposible que un adulto respondiera una pregunta tan compleja pronunciada por una chica de 15 años: “¿por qué siento un agobio constante?”

Al no contar con una red de apoyo, ¿cómo podía saber que no estaba volviendome “loca”? Además no estaba ni cerca de enterarme de la existencia de trastornos psicológicos como la ansiedad. 

Mi pan de cada día era soportar que compañeras se burlaran de mi y recibir amenazas de que alguna quería golpearme en los descansos o al salir de la escuela, por lo que no podía darme el lujo de mostrarme débil. Lo único que hice fue aferrarme a las pocas cosas que me hacían sentir bien. Una de ellas eran las letras del disco Hopes and Fears de la banda inglesa Keane. Su primer sencillo Somewhere only we know fue un éxito desde su lanzamiento en febrero del 2004 y yo no podía dejar de escucharla. 

A pesar que las canciones hablaban en su gran mayoría del amor, sentí que me identificaba con todas. Me enamoré de la voz de Tom Chaplin y de lo suaves que eran las melodías como Sunshine y Untitled 1. Necesitaba paz y ellos fueron un importante recurso cuando la ansiedad se presentaba. Con Under The Iron Sea se consolidaron como mi banda favorita gracias a Nothing in my way. Les prometo que hasta la fecha no he escuchado una línea más poderosa que “For a lonely soul, you’re having such a nice time”. 

A Bad Dream, Hamburg Song, y Try Again se convirtieron en mis himnos. En el 2008 me sentí un poco traicionada con una propuesta tan diferente como lo fue Perfect Symmetry, pero tal vez ya era hora de cambiar la calidez por algo más atrevido. Los rumores sobre la adicción de Tom eran cada vez más fuertes, sin embargo, regresaron con más fuerza en el 2012 con su cuarto álbum de estudio: Strangeland. Necesito que hagan una pausa ahora mismo y escuchen You Are Young en su reproductor de música favorito. 

Esta canción en particular me hace sentir esperanza en los peores días. ¿Lo pueden sentir? 

You’ve got time, you gotta try to bring some good into this world ‘cause you are young, ‘cause you are young…

Stefan Koelsch, doctor en neurociencia y profesor de psicología musical, dijo una vez que somos de forma innata criaturas musicales y aseguró que conoce gente (incluido él mismo) que no hubiera sobrevivido sin la música. Estoy de acuerdo porque cuando hace 10 años era impensable pedir ayuda psicológica, yo pude sobrevivir gracias a las creaciones del compositor principal de la banda, Tim Rice-Oxley. 

La música es increíblemente poderosa y por eso celebro el regreso de agrupaciones tan importantes e icónicas como My Chemical Romance y Keane que marcaron nuestra adolescencia. Me gusta pensar que fueron nuestra primer “terapia” y formaron parte de un autocuidado inconsciente que empleamos cuando no encontrábamos una salida para todas esas emociones. Si son tan importantes es porque en su momento nos ayudaron a aceptar lo que más nos asustaba: nuestro lado vulnerable. 

Ya es hora de hacer las paces con nuestra oscuridad y seguir escuchando nuestra música favorita.

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