Por Flor Lizarraga

3 años, 7 meses y 17 horas: ¿te has cuestionado cuánto tiempo de tu vida compartiste a lado de otra persona que no eres tú, que no es de tu familia, alguien que en algún momento de tu vida fue un completo desconocido o desconocida? Experiencias, emociones, aventuras, conocimientos, momentos, en ocasiones tu mente viaja al pasado, se permite recordar y analizar segundo a segundo si la mayor parte de ese tiempo fueron productivos, si te ayudaron a crecer o te hicieron sentir bien.

Ante respuestas afirmativas se divaga un poco y surgen más preguntas: ¿Acaso estoy restando en lugar de sumar? ¿Los motivos del rompimiento son más fuertes que los grandiosos momentos juntos? ¿Fuimos lo suficientemente maduros para aclarar la situación, cerrar el ciclo y aceptar errores? Es tu cerebro contra el mundo, por aquí y por allá, constantemente eres bombardeada por frases típicas plagadas de desagrado hacia quien se denomina ex pareja, como si se diera por sentado que anteponer un prefijo del pasado fuese algo negativo.

Afortunadamente existes tú y esa otra persona a la que tanto amas, porque siempre hay que tener en cuenta que el amor se presenta de distintas formas y que el de hoy, no es precisamente el mismo de ayer, pero aún existe. Eres consciente de que cada quién tiene su proceso y que la relación no puede ser la misma, que a veces es necesario cortar la comunicación o reducirla, pero también sabes que cuando se está emocionalmente estable regresará la calma que permite conseguir la asimilación.

Es ahí cuando llega el momento crucial: decidir si volver a concederle un espacio en tu vida a alguien que ya estuvo con anterioridad y que por diversos motivos se había quedado en punto y aparte. Mucho gusto, nos volvemos a encontrar.

Sí, somos los mismos, pero el tú y yo ya no es igual, aún me alegro por todo lo bueno que te sucede, permanece mi respeto y admiración hacia ti, recuerdo cuál es tu comida favorita, reconozco tus diferentes miradas, sé cuál es tu posición preferida para dormir y muchas otras cosas que nadie ni siquiera se imagina de ti. Somos dos personas que se aprecian, pero que ahora tienen nuevos límites y saben hasta donde llega la línea que ya no se puede cruzar, eres mi ex pareja, pero mucho más que eso, eres la representación viviente de que el amor se puede transformar.

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