Categorías
Especial San Valentín

Esa foto c*lera

Por Jess Ayala

Tenía ese horrible vicio de stalkearlo como unas 5 veces al día. Sin tenerlo en ninguna de mis redes. Tenía ese superpoder de armar historias en mi cabeza de acuerdo a lo que me iba enterando y lo que debía ser un complejo pero tranquilo proceso de duelo por su pérdida, poco a poco se convirtió en una agobiante tortura mental.

En facebook era imposible saber de su vida porque tenía privacidad pero en twitter no. Estaba muy pendiente de cada tuit y me volví dependiente del afamado pajarito azul para saber cómo él podía vivir sin mi. Ya saben de qué va esta historia, ¿no? Sobre cómo enloquecemos por estar espiando en dónde no debemos. Después de mucho tiempo me di cuenta de lo mal que estaba y si actualmente están viviendo una ruptura, por favor, no hagan lo que yo. Si ya están listas, comencemos.

Mediante facebook ya había “detectado” a una de sus “amigas”. Estaba segura de que sucedió algo entre ellos durante las tantas veces que nos dejamos pero trataba de no abrirle la puerta al mounstruo de los celos. Ese monstruo que te convierte en una idiota y que te hace perder la seguridad de ti misma. En uno de mis arranques de estupidez, decidí entrar al perfil de aquella mujer y descubrí que entre sus fotos principales había un foto de ellos dos, muy felices, en un lugar emblemático de una ciudad importante. Y aclaro que si no digo qué lugar y qué ciudad son es por vergüenza, me da terror que alguien sepa de quienes hablo, porque por supuesto, ella no sabe que existo. Y no quiero que lo sepa nunca.

Cómo se podrán imaginar, desde ese momento la o d i é. ¿Por qué? Porque habían hecho un viaje juntos o con su grupo de amigos, como él me explicó mucho después. En ese momento daba igual. El punto es que viajaron juntos, vieron a su banda favorita juntos y tenían una foto juntos. Solos y muy felices. Esa foto culera fue solo la punta del iceberg porque a partir de ella, mi más grave error fue compararme con “la otra” en todo momento: ¿es más bonita que yo? ¿será que la prefiere porque no es celosa como yo? ¿es más inteligente que yo? ¿es mejor persona que yo? ¿ella no se la hará de pedo como yo? Bueno, mi baja autoestima salió a relucir y acabó por sacar lo peor de mi.

Ahora en lugar de stalkearlo a él, la stalkeaba a ella porque al parecer no sabía lo que es tener privacidad en facebook. A partir de lo anterior, el odio incrementó cuando veía que él le comentaba o que le publicaba alguna canción. Así de tonta. Sentí muchas cosas feas que no quiero volver a sentir nunca y estoy segura que no me pondré nuevamente en una situación así porque simplemente es ridículo. Es ridículo odiar a una mujer que no sabe que existes y por ningún motivo tuvo la culpa de tu relación fallida, de tu falta de amor propio y de tus miles de inseguridades. No está bien depositar sentimientos negativos en otra persona, cuando eres tú la que debe lidiar con una serie de comportamientos irracionales que te han hecho olvidar quien eres.

Lo dije antes y lo vuelvo a decir: estoy muy avergonzada de cómo me comporté y del mal que les deseé. No sé que pasó entre ellos, pero sí que sucedió conmigo. Comencé el proceso de quererme un montón, trabajar en mi seguridad y debo admitir que aún sigo en búsqueda de la paz. Mientras tanto, sé con firmeza que ya nunca más quiero volver a encontrarme con esa piedra en mi camino llamada rencor.

Categorías
Especial San Valentín

Seamos amigos: La ruptura que no termina

 

Por Flor Lizarraga

3 años, 7 meses y 17 horas: ¿te has cuestionado cuánto tiempo de tu vida compartiste a lado de otra persona que no eres tú, que no es de tu familia, alguien que en algún momento de tu vida fue un completo desconocido o desconocida? Experiencias, emociones, aventuras, conocimientos, momentos, en ocasiones tu mente viaja al pasado, se permite recordar y analizar segundo a segundo si la mayor parte de ese tiempo fueron productivos, si te ayudaron a crecer o te hicieron sentir bien.

Ante respuestas afirmativas se divaga un poco y surgen más preguntas: ¿Acaso estoy restando en lugar de sumar? ¿Los motivos del rompimiento son más fuertes que los grandiosos momentos juntos? ¿Fuimos lo suficientemente maduros para aclarar la situación, cerrar el ciclo y aceptar errores? Es tu cerebro contra el mundo, por aquí y por allá, constantemente eres bombardeada por frases típicas plagadas de desagrado hacia quien se denomina ex pareja, como si se diera por sentado que anteponer un prefijo del pasado fuese algo negativo.

Afortunadamente existes tú y esa otra persona a la que tanto amas, porque siempre hay que tener en cuenta que el amor se presenta de distintas formas y que el de hoy, no es precisamente el mismo de ayer, pero aún existe. Eres consciente de que cada quién tiene su proceso y que la relación no puede ser la misma, que a veces es necesario cortar la comunicación o reducirla, pero también sabes que cuando se está emocionalmente estable regresará la calma que permite conseguir la asimilación.

Es ahí cuando llega el momento crucial: decidir si volver a concederle un espacio en tu vida a alguien que ya estuvo con anterioridad y que por diversos motivos se había quedado en punto y aparte. Mucho gusto, nos volvemos a encontrar.

Sí, somos los mismos, pero el tú y yo ya no es igual, aún me alegro por todo lo bueno que te sucede, permanece mi respeto y admiración hacia ti, recuerdo cuál es tu comida favorita, reconozco tus diferentes miradas, sé cuál es tu posición preferida para dormir y muchas otras cosas que nadie ni siquiera se imagina de ti. Somos dos personas que se aprecian, pero que ahora tienen nuevos límites y saben hasta donde llega la línea que ya no se puede cruzar, eres mi ex pareja, pero mucho más que eso, eres la representación viviente de que el amor se puede transformar.

Categorías
Especial San Valentín

Esa foto c*lera

Por Jess Ayala

 

Tenía ese horrible vicio de stalkearlo como unas 5 veces al día. Sin tenerlo en ninguna de mis redes. Tenía ese superpoder de armar historias en mi cabeza de acuerdo a lo que me iba enterando y lo que debía ser un complejo pero tranquilo proceso de duelo por su pérdida, poco a poco se convirtió en una agobiante tortura mental.

En facebook era imposible saber de su vida porque tenía privacidad pero en twitter no. Estaba muy pendiente de cada tuit y me volví dependiente del afamado pajarito azul para saber cómo él podía vivir sin mi. Ya saben de qué va esta historia, ¿no? Sobre cómo enloquecemos por estar espiando en dónde no debemos. Después de mucho tiempo me di cuenta de lo mal que estaba y si actualmente están viviendo una ruptura, por favor, no hagan lo que yo. Si ya están listas, comencemos.

Mediante facebook ya había “detectado” a una de sus “amigas”. Estaba segura de que sucedió algo entre ellos durante las tantas veces que nos dejamos pero trataba de no abrirle la puerta al mounstruo de los celos. Ese monstruo que te convierte en una idiota y que te hace perder la seguridad de ti misma. En uno de mis arranques de estupidez, decidí entrar al perfil de aquella mujer y descubrí que entre sus fotos principales había un foto de ellos dos, muy felices, en un lugar emblemático de una ciudad importante. Y aclaro que si no digo qué lugar y qué ciudad son es por vergüenza, me da terror que alguien sepa de quienes hablo, porque por supuesto, ella no sabe que existo. Y no quiero que lo sepa nunca.  

Cómo se podrán imaginar, desde ese momento la o d i é. ¿Por qué? Porque habían hecho un viaje juntos o con su grupo de amigos, como él me explicó mucho después. En ese momento daba igual. El punto es que viajaron juntos, vieron a su banda favorita juntos y tenían una foto juntos. Solos y muy felices. Esa foto culera fue solo la punta del iceberg porque a partir de ella, mi más grave error fue compararme con “la otra” en todo momento: ¿es más bonita que yo? ¿será que la prefiere porque no es celosa como yo? ¿es más inteligente que yo? ¿es mejor persona que yo? ¿ella no se la hará de pedo como yo? Bueno, mi baja autoestima salió a relucir y acabó por sacar lo peor de mi.

Ahora en lugar de stalkearlo a él, la stalkeaba a ella porque al parecer no sabía lo que es tener privacidad en facebook. A partir de lo anterior, el odio incrementó cuando veía que él le comentaba o que le publicaba alguna canción. Así de tonta. Sentí muchas cosas feas que no quiero volver a sentir nunca y estoy segura que no me pondré nuevamente en una situación así porque simplemente es ridículo. Es ridículo odiar a una mujer que no sabe que existes y por ningún motivo tuvo la culpa de tu relación fallida, de tu falta de amor propio y de tus miles de inseguridades. No está bien depositar sentimientos negativos en otra persona, cuando eres tú la que debe lidiar con una serie de comportamientos irracionales que te han hecho olvidar quien eres.

Lo dije antes y lo vuelvo a decir: estoy muy avergonzada de cómo me comporté y del mal que les deseé. No sé que pasó entre ellos, pero sí que sucedió conmigo. Comencé el proceso de quererme un montón, trabajar en mi seguridad y debo admitir que aún sigo en búsqueda de la paz. Mientras tanto, sé con firmeza que ya nunca más quiero volver a encontrarme con esa piedra en mi camino llamada rencor.