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Girl Power

Un relato de como mi vida sexual y amorosa mejoró gracias al Feminismo.

Por Karla Gil

En definitiva, muchos aspectos de mi vida han mejorado por el Feminismo. Pues desde que soy feminista, me siento más libre de ser y pensar, no tengo miedo de alzar la voz y he podido relacionarme mejor con otras mujeres a través de la sororidad. En esta ocasión, quiero hablar de mi vida sexual y amorosa, específicamente de mi experiencia con hombres.

Porque muchas veces escucho comentarios que son tipo “si eres feminista, ningún hombre te va hacer caso porque las feministas son unas gordas, de pelos pintados, que no se depilan”. En efecto, yo soy una gorda feminista, que no se depila y que tuvo el cabello pintado por un tiempo, pero ninguna de estas características ha sido un impedimento a la hora de desenvolverme en el ámbito sexual y amoroso. Al contrario, me ha traído muchos beneficios. 

De manera general, creo que he disfrutado de una muy buena vida sexual y amorosa. En parte porque tengo la suerte de ser una persona muy privilegiada, por ser una mujer cisgénero, de piel clara, con privilegios económicos y que explora en el plano heterosexual. Debido a esto, en mi entorno, he conocido hombres maravillosos que no solo han sido mis parejas, también mis amigos. Pero esto no siempre fue así. 

Como siempre he sido una niña muy curiosa, empecé mi vida sexual en la adolescencia y siendo honesta: mis primeras experiencias fueron muy malas. Decidí experimentar con chicos de mi edad que yo consideraba mis amigos, pero a fin de cuentas eran personas muy machistas y egoístas que solo les importaba su propio placer.

Confieso, que las primeras veces yo no lo disfrute en lo absoluto, porque yo no les importaba en lo absoluto. Me trataron como un objeto sexual y me llegaron a presionar para hacer cosas que yo no quería. Afortunadamente yo no caí ante las presiones, porque casi al mismo tiempo de que inicié con mi vida sexual, también inicié en el feminismo. Ahora solo me queda el recuerdo amargo de esta corta etapa.

Aprovecho este espacio, para darle un mensaje importante a todas las chicas que me están leyendo: No tengan relaciones sexuales con hombres machistas. De una vez se los digo, no lo van a disfrutar, porque ellos solo las ven como un objeto sexual. Además, de que no van a saber estimularlas de otras maneras que no sean la penetración. Así que mejor ahórrense el mal rato, mastúrbense, conozcan su propio cuerpo, descúbranse a sí mismas y espérense a encontrar a un chico que este mínimo en proceso de deconstrucción de la masculinidad tóxica.

Soy consciente de que, para muchas de ustedes, esto es más difícil, porque en sus contextos, ningún hombre se salva, todos son unos misóginos y machistas. Pero les juro, que el sexo no es una necesidad es algo que haces por placer (o para la reproducción) y es mejor esperar a estar con alguien que las haga sentir cómodas y seguras, para que de verdad lo disfruten. 

No tengan relaciones sexuales con hombres machistas. De una vez se los digo, no lo van a disfrutar, porque ellos solo las ven como un objeto sexual.

Bueno, a medida que fui creciendo, fui conociendo a otros chicos diferentes, con algunos de ellos si mantengo un contacto actualmente y me da mucho gusto ver como han avanzado en su proceso de deconstrucción. Después de esas primeras malas experiencias, comencé a ser más selectiva con mis parejas, tanto sexuales como sentimentales. Ya que, por ejemplo, yo no tuve un orgasmo durante el sexo hasta que llevaba casi dos años de haberme iniciado en la vida sexual.

Fue ahí cuando se me hizo la costumbre, que antes de empezar a tener algún tipo de intimidad con alguien, les pregunto cosas como: “¿qué significa tener sexo para ti?”, “¿qué piensas del aborto?”, “¿cuáles son tus habilidades y debilidades a la hora de tener sexo?”, “¿cómo han sido tus experiencias sexuales previas?”.

Si, casi, casi un cuestionario. Le pongo mucha atención a sus respuestas y también a la manera en que se expresan de las mujeres con otras personas, ahí es donde se van a dar cuenta si de verdad las van a tratar con respeto o como un simple hueco en donde satisfacerse.

Se que suena muy mecánico, pero también me he visto en la situación en la que todo ha sido muy espontáneo. Donde acabo de conocer a alguien y tenemos una conexión muy chida, con muy buena química, y ese mismo día terminamos teniendo relaciones sexuales. Pero claro, esto no pasa muy seguido, a mí me ha pasado quizá como unas tres veces. 

Hoy soy capaz de mirarme al espejo, sin ojos de juez colonizado y sentirme hermosa, tanto por dentro como por fuera

Aunque, tengo que admitir que las veces que esto me ha pasado, ha sido cuando andaba de intercambio en Europa, y pues allá la mayoría de los chicos que conocí eran muy conscientes de temas de género y con poca masculinidad tóxica.

También, porque una de las primeras cosas que yo digo cuando estoy conociendo a alguien es que soy feminista. En efecto, el decir que eres feminista es algo que aleja a muchos hombres, hombres que en definitiva yo no quiero tener en mi vida. Sin embargo, deja cerca, a un grupo más reducido de hombres que si me interesan y que si me pueden complacer, no solo de manera sexual, también en lo sentimental.

En cuanto a las relaciones sentimentales, solo he tenido una con un chico, ya estando en la Universidad. Una relación hermosa, sana y cero tóxica. Él es una persona increíble, y así como yo, se ha convertido en una mejor persona después de nuestra relación. Porque dentro de esta crecimos, aprendimos y disfrutamos al máximo.

Como ven, gracias al feminismo he tenido relaciones bastante sanas y placenteras con hombres. En parte porque soy muy selectiva con las personas que dejo entrar a mi vida y porque el feminismo me ha ayudado a tener amor propio y a no tenerle miedo a vivir mi sexualidad libremente. 

Obviamente, muchas veces he sido señalada por ser una mujer muy sexual, me han dicho que soy una “facilota”, “promiscua” y otras palabras no tan agradables. Por fortuna, siempre he tenido buena autoestima y gracias al feminismo aprendí que mi valor no es definido por la cantidad de sexo que tenido.  

Desde muy niña, también me he sentido presionada para entrar en el canon de belleza occidental, en el cual simplemente no entro. A pesar de esto, gracias al feminismo, he aprendido a amar mi cuerpo por completo. Hoy soy capaz de mirarme al espejo, sin ojos de juez colonizado y sentirme hermosa, tanto por dentro como por fuera. 

Creo que mis amistades, mi familia, mis parejas o cualquier persona cercana a mí es extremadamente afortunado o afortunada de tenerme. Cada vez que voy a tener relaciones sexuales con alguien me repito lo mismo “esta persona tiene mucha suerte” y la mayoría de las personas con las que he tenido sexo son conscientes de esto. Porque, ante todo, reconozco que soy muy valiosa.

Gracias al feminismo aprendí que mi valor no es definido por la cantidad de sexo que tenido. 

Por otro lado, desde que soy feminista, me intereso por estudiar los temas de sexualidad humana. Constantemente me documento sobre esto, leo muchos libros, textos académicos, blogs y veo documentales para siempre mantenerme informada, y así, buscar de qué manera puedo mejorar mi vida sexual. 

A pesar de las malas experiencias, he estado siempre en una posición muy privilegiada porque soy una mujer cisgénero, de piel clara, explorando en el plano heterosexual, que aparte posee privilegios económicos.

Estos últimos, me permiten acceder a una educación sexual y feminista, métodos anticonceptivos, espacios de intimidad y a viajar por diferentes países conociendo nuevas personas y sus distintas prácticas y visiones de la sexualidad. Todo esto en conjunto, me ha dado la posibilidad de tener experiencias sexuales y amorosas, de manera libre, consciente y responsable.

Por violetas

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